El Gobierno se adjudicó ayer u$s800 millones, tras la licitación de dos días de Letras del Tesoro (Letes) en dólares, con los cuales logró refinanciar la totalidad de los vencimientos de estos instrumentos. El Ministerio de Finanzas colocó títulos a siete y doce meses en un marco donde la demanda prácticamente cuadruplicó al monto buscado por el organismo, con mayor preferencia por las Letras de menor plazo.
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La entidad que lidera Luis Caputo logró colocar u$s400 millones en la reapertura de las Letras a 217 días (con vencimiento el 15 de junio de 2018), ofreciendo una tasa del 2,84% y otros u$s400 millones por las Letes a 371 días (con vencimiento el 16 de noviembre de 2018). Al igual que en las colocaciones anteriores, se adjudicó el total de las órdenes recibidas en el tramo minorista por hasta u$s50.000, inclusive. El monto de las órdenes recibidas para la licitación ascendió a u$s3.389 millones (+323,63% que el monto deseado), que fue distribuido en u$s2.092 millones (62% del total) para la letra de menor plazo y en u$s1.297 millones (38%) para la más larga. Se recibieron 3.861 órdenes de compra.
La fuerte demanda llevó a que a las ofertas del tramo general de la letra a 217 días se les aplicó un factor de prorrateo del 17,30%, mientras que para las de 371 días se aplicó un factor del 30,10%. El atractivo de estos títulos radica en que ofrecen rendimientos muy superiores a los de los plazos fijos en dólares, que arrojan un retorno cercano al 0,05% anual. Además, permiten obtener divisas a un menor valor, ya que se pueden suscribir tanto en dólares como en pesos al valor del tipo de cambio mayorista que informa el BCRA. Para esta operación se utilizó dólar a $17,6703, mientras que el oficial cotizó a $17,93 el martes y a $17,85 ayer. Otro beneficio de las Letes es que no están expuestas a la volatilidad, lo que las vuelve una opción interesante para los inversores más conservadores.
Por otra parte, el Gobierno continúa aprovechando esta fuerte demanda para financiar la transición hacia un menor déficit fiscal de manera gradual, más ahora que el oficialismo salió victorioso en las elecciones del pasado 22 de octubre. Además, espera en los próximos meses poder reducir las tasas de interés, a medida que continúen reduciéndose los spreads con el resto de los países de la región y se avance en las reformas laboral y tributaria, entre otras. La mejor calificación de deuda por parte de la calificadora de riesgo Standard & Poor's, que tras las elecciones la elevó de B a B+, es una señal de que los inversores externos mantienen cierto optimismo con la Argentina, que el año que viene podría entrar en la categoría de "economía emergente" en el índice MSCI que mide el Morgan Stanley.
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