23 de noviembre 2010 - 00:00

El Gobierno alentó el desarrollo vitivinícola

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, aseguró que las ventas totales de vinos argentinos alcanzaron los $ 10.500 millones.
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, aseguró que las ventas totales de vinos argentinos alcanzaron los $ 10.500 millones.
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, destacó ayer los resultados obtenidos por la actividad vitivinícola a través del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), entidad que desarrolla las potencialidades del sector en el marco del Plan Estratégico Agroalimentario. El funcionario indicó que «las ventas totales de vinos argentinos alcanzaron los $ 10.500 millones. El 77% de esta facturación corresponde a ventas en el mercado doméstico y el restante 23% a ventas en mercados externos».

«El volumen total comercializado fue de 1.310 millones de litros. El 79% se vende en el mercado interno y el 21% en el mercado externo», aseguró Domínguez, quien además expresó: «Tenemos grandes compradores en el escenario internacional que irán incrementando los porcentajes de ingresos de divisas para nuestro país».

«Con más de cinco siglos de historia, nuestra vitivinicultura reúne la tradición de los inmigrantes europeos junto a los saberes de los pueblos originarios. Así nace la vitivinicultura más importante de América del Sur», agregó.

«India, China y diferentes regiones de Asia y Medio Oriente se han convertido en nuevos mercados que requieren de productos premium, y nuestro vino es un gran competidor en esa categoría. El vino argentino es de alto valor agregado, con el que hemos construido una imagen de calidad, y no sólo en el exterior, ya que los argentinos se sienten orgullosos de beber los mismos vinos que se exportan y que prestigian al país en todos los continentes», aseguró el titular de la cartera agropecuaria.

El Gobierno destina un fondo anual para fomentar esta economía regional, poniendo especial énfasis en el apoyo a los pequeños y medianos productores vitivinícolas para que accedan con su producción a los mejores estándares de calidad, aseguró un comunicado del Ministerio de Agricultura

Como cultivo de mano de obra intensiva, la vitivinicultura tiene un rol fundamental en la dinámica económica de las regiones productoras. A su alrededor se genera gran cantidad de industrias conexas y servicios que conforman un motor productivo fundamental para las provincias que cultivan la vid.

Para el oeste argentino la vitivinicultura representa la principal industria de base agraria y ocupa un lugar preponderante en el desarrollo de las economías regionales. Por su historia, tradición y escala, la actividad vitivinícola se ubica entre las diez principales a nivel mundial. Las más de 228.000 hectáreas de vid se distribuyen fundamentalmente entre las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Río Negro, Catamarca, Salta y Neuquén.

Según datos oficiales, la producción de uvas se extiende a 226 mil hectáreas y representa el 1,37% del Producto Bruto Interno (PBI) argentino.
Esta cifra es de gran relevancia para las economías regionales de todo el oeste del país: Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y Río Negro. Sólo en Mendoza la vitivinicultura representa el 50% del PBI agrícola. La mano de obra directa e indirecta que genera la vitivinicultura involucra a unas 400.000 personas y sus familias.

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