El Gobierno, más cerca de controlar debate por Presupuesto 2011

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El Gobierno no quiere perder tiempo y desde hoy vuelve a la actividad plena. El centro de su estrategia de supervivencia: resguardar la imagen de la muerte de Néstor Kirchner como la del jefe político, pero sin consecuencias sobre la administración del país. Al kirchnerismo en el Congreso le pasa lo mismo, aunque esa estrategia no esté tan afilada. La oposición, mientras tanto, muestra signos de desconcierto superiores a los de algunos kirchneristas ante la muerte del jefe. De hecho, nadie puede afirmar que tenga claro cuál es el verdadero impacto de haber perdido al principal contrincante, un ejercicio que por ahora los desdibuja.

Toda esa gimnasia se verá en el debate del Presupuesto nacional 2011, que desde hoy deberán enfrentar todas las fuerzas en el Congreso.

En términos llanos, puede afirmarse que la viudez presidencial acrecienta las posibilidades de que el Gobierno cuente finalmente con una ley de presupuesto para el año próximo. El problema es saber si a Cristina de Kirchner eso le parece una ventaja o un problema ya que buena parte del Gobierno preferiría continuar hacia 2011 sin ley, a menos que pueda sancionarla tal como la envió al Congreso.

Los radicales, en ese sentido, podrían caer en su propia trampa. El 25 de octubre, dos días antes del fallecimiento de Kirchner, habían definido su estrategia sobre el Presupuesto 2011: «Reivindicamos para el Gobierno su derecho a tener Presupuesto», dijo Ernesto Sanz en un anuncio desde el Comité Nacional. «Pero ante la posibilidad de que el Poder Ejecutivo muestre alguna intención de pretender no tener Presupuesto, habilitándose aún más discrecionalidad, desde la UCR estamos preparados para dar el debate», afirmó.

Esa oferta de debate de un proyecto que aún no tiene dictamen en Diputados y que debería tenerlo esta semana si se destraban las negociaciones entre oficialismo y oposición, fue acompañada por una lista de modificaciones al proyecto que la UCR impulsará en el recinto, entre ellas algunas para garantizar transparencia en el reparto de subsidios, transferencias a empresas y fondos fiduciarios, y otras como la derogación de los superpoderes.

Difícil

Esa agenda no su sufrirá modificaciones, pero ante el impacto de la muerte del ex presidente, será más difícil presionar al Gobierno con reformas al Presupuesto, sobre todo en el Senado, donde la oposición no podrá imponer una votación.

El miércoles, el kirchnerismo intentará emitir el dictamen del proyecto de Presupuesto 2011 en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados. Allí, el Gobierno, más sus aliados, llega a 24 votos de los 49 que integran esa comisión presidida por el kirchnerista santafesino Gustavo Marconato.

El miércoles se sabrá el resultado de las negociaciones que ya lleva adelante el kirchnerismo, pero no será extraño que consiga la firma faltante para obtener el dictamen de mayoría.

Cumbres

Parte de esa negociación pasa por incorporar algunos cambios para convencer a potenciales aliados, sobre todo en la asignación de fondos a Planificación Federal, pero no parece posible que haya alguna reforma en las variables macro, como la proyección de inflación del 8,9%, que generan el mayor rechazo opositor.

La posición del Gobierno sigue siendo cómoda: tiene número ahora en el Senado para bloquear cualquier intento de la oposición. Por lo que, si no avanza con la votación del Presupuesto, podrá seguir manejando el gasto con la facultad que le otorga el artículo 27 de la Ley de Administración Financiera tal como advirtió Claudio Lozano: «De esa manera, el oficialismo sortearía el debate parlamentario de la asignación de los recursos públicos» y podría manejar fondos con total discrecionalidad.

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