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El grito sagrado
El grito de Luis Scola, la gran figura del seleccionado argentino, que derrotó a Brasil y accedió a cuartos de final del Mundial.
El capitán argentino dio una clase de cómo se juega al básquetbol debajo de los tableros o encestando desde seis metros. Fue el abanderado de la victoria en los minutos finales, cuando el partido estaba caliente y el resultado era incierto. Más allá de sus 37 puntos (el mayor goleador albiceleste en un encuentro en mundiales, superando los 35 de Alberto Desimone en Montevideo 1967), Scola aportó 9 rebotes, provocó 9 faltas y se dio el lujo de dar 3 pases gol.
La gran actuación de Scola puede encerrarse en una frase que dejó Leo Gutiérrez en Twitter: «A Luifa le tocó antidoping. Sigan buscando, muchachos; ¡lo que tiene adentro no sale reflejado a través del pipí!». Hasta el propio Magnano elogió al capitán argentino: «Mi equipo se encontró frente a un Luis Scola soberbio». Obvio que Hernández también lo alabó: «Tener a Luis Scola, que es el mejor jugador del Mundial, da ventajas».
En definitiva, fue un triunfo épico el argentino, como a los que acostumbran estos jugadores, que a pesar de estar perdiendo por 7 tantos (53 a 46) a los dos minutos del tercer cuarto, con su carácter, personalidad, garra y calidad lograron equilibrar el desarrollo y definirlo por su mayor experiencia.



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