25 de julio 2016 - 00:00

El humor y los guiños musicales, lo mejor de The Funamviolistas

El trío de instrumentistas Ana Hernández, Mayte Olmedilla y Lila Horovitz lucen su preparación académica y son buenas comediantes, pero al resultado le falta cohesión.

Trío. Por falencias de la dirección, las potencialidades de las intérpretes quedan por momentos desdibujadas.
Trío. Por falencias de la dirección, las potencialidades de las intérpretes quedan por momentos desdibujadas.
El elogio inicial es para la idea de las españolas Ana Hernández y Mayte Olmedilla y la argentina Lila Horovitz, materializada desde 2013 con buen éxito de público y de críticas en España, países centroamericanos y Suiza, con la dirección de Rafael Ruiz. Son tres músicas: la violinista Sarai Pintado (desde hace unos meses en reemplazo de Hernández), la violista Olmedilla y la contrabajista Horovitz, que juegan además los papeles de actrices y de cantantes. Hay un planteo argumental que sería prácticamente incomprensible si uno no leyera el programa de mano pero que se supone que guía la estructura dramática de estas FunamViolistas. Trata de tres músicas despedidas de sus respectivas orquestas que se encuentran casualmente en una plaza y que, alrededor de un banco y un farol van abocetando sus propias historias, sus miedos, sus enojos, sus frustraciones, sus amores extrañados, y van construyendo finalmente una relación de amistad que concluye con final feliz.

No hay diálogos. Hay sonidos y autores de distintos orígenes y tiempos: Vivaldi, Mozart, Nino Rota, Offenbach, Henry Mancini, Bizet, Piazzolla, Grieg, etc. El repertorio es clásico, de tangos, y de canciones de comedias musicales y de cine. Hay arreglos para esos tres instrumentos que, aunque no siempre logran el mismo buen efecto, están bien tocados y cumplen su objetivo más ligado a la dramaturgia que al concierto.

Sin embargo, estos dos géneros, el teatral y el musical, muchas veces se confunden y así es que el espectáculo pierde su eje. Posiblemente por problemas de dirección, el discurso artístico general se hace nebuloso y las potencialidades de las tres intérpretes, que parecen ser mayores a lo que finalmente logran exhibir, quedan en muchos momentos desdibujadas. Se nota la buena formación académica instrumental en las tres protagonistas. Y aunque se juega también lo grotesco, lo sensual y lo emotivo, lo mejor de The FunamViolistas está en el humor. En tal sentido, los resultados más altos llegan más por el lado de los guiños musicales que por el de lo dramático y lo actoral, con las interpolaciones de unas piezas en otras, los efectos tímbricos o las utilizaciones no convencionales de los instrumentos.

Resumiendo: una buena idea con momentos de buena realización y con baches que parecen provenir, sobre todo, de la dirección.



The Funamviolistas. Dir: R. Ruiz. Int: S. Pintado (violín, baile, canto), M. Olmedilla (viola, canto) y L. Horovitz (contrabajo, canto). (Maipo Kabaret).

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