4 de octubre 2010 - 00:00

El malhumor fue mayor que el desánimo

El malhumor fue mayor que el desánimo
A pesar del 0,39% que ganó el viernes al cerrar en 10.829,68 puntos, la semana finalizó con el Dow retrocediendo un 0,28%. Es evidente que la merma no fue significativa, pero bastó para cortar la seguidilla más larga de (cuatro) subas semanales desde el mes de abril. Podemos achacar lo sucedido entonces a un simple respiro de los inversores o al argumento más esgrimido en los últimos días: el temor que genera la crisis crediticia de Europa. Desde ya que podemos ensayar otros argumentos, pero lo más destacable es que a grandes rasgos no tuvimos noticias puntuales que explicaran el malhumor de los inversores, por lo que casi cualquier argumento suena válido. Decimos malhumor y no desinterés, porque el volumen operado en las últimas cinco jornadas fue el mayor de las últimas nueve semanas.

Al momento de separar la paja del trigo, quien más subió en los últimos días fue el sector energético que trepó un 2,4% de la mano del 6,7% que avanzó el precio del petróleo. Del otro lado podemos anotar a los papeles financieros que cedieron un 0,8% a pesar de la fortaleza (burbuja dirían otros) que mostraron los títulos del Tesoro, evidenciada no sólo en el retroceso de la tasa de 10 años al l2,51%, sino también en la aceptable demanda que tuvieron las licitaciones de títulos que hizo el Tesoro a lo largo de la semana. Claro que esto no fue gratis y tuvo una contracara en el 1,7% que perdió el dólar frente a las principales monedas.

Finalmente conocimos el viernes los resultados de la investigación sobre el flash crash del 6 de mayo. Sinceramente, el reporte fue mejor de lo que se esperaba. Por un lado revela que los culpables no lo fueron tanto, que las grandes víctimas fueron también victimarios, pero no toca el meollo de la cuestión: la falta de inversores de largo plazo.

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