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El “Massa K”, amenaza de una PASO y tacha a “justicialista”
Sin embargo, su presencia será semánticamente invisible: a diferencia de años anteriores, donde el sello FpV tenía -como ocurrió en 2009 en la provincia de Buenos Aires y en 2011 en Entre Ríos por citar dos casos- el agregado de "justicialista", este año irá, en todo el país, con ese término. La elección de consejeros para la Magistratura, que requiere tener una sola identidad electoral en todo el país para poder colgar las boletas locales, uniformó la marca y barrió no sólo el "justicialista", sino también rasgos locales -en Córdoba era el Frente para la Victoria Cordobés, por caso- o agregados por acuerdos territoriales como en Salta, donde fue Frente Justicialista Renovador de la Victoria.
Cuando el miércoles el apoderado del PJ y el FpV Jorge Landau -luego del visto bueno que haga Carlos Zannini, secretario de Legal y Técnica y firma última del FpV- presente los papeles para anotar la alianza K, la marca nacional, que se derramará a cada una de las terminales, será Frente para la Victoria a secas, despojado, sin presencia de "justicialista" y sin ningún adorno. No hay, según el mapeo que hacen en Casa Rosada, dominios complicados salvo alguna provincia del centro que arrastra tensiones. Tampoco, a priori, se proyecta la posibilidad de autorizar internas dentro del dispositivo K.
En algunas provincias, como Chaco, donde Jorge Capitanich será candidato a senador suplente, hay listas presentadas, pero parecen formar parte del protocolo precierre: anotar candidatos para luego negociar algún lugar.
En Buenos Aires, en tanto, la semana pasada, el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, hizo un lanzamiento de un espacio propio en Capital Federal que, avisan a su lado, anticipa la intención de competir en las PASO del FpV con lista propia. La jugada está en marcha y podría, eventualmente, combinarse con la intención de referentes del massismo que prefieren ir por dentro del Frente para la Victoria. Giustozzi mandó a decir que quiere jugar y que pedirá que le permitan competir en las PASO, cuyo único antecedente es la candidatura que presentó en 2011 Mario Ishii contra Daniel Scioli, una jugada para evitar que sectores del peronismo no contenidos en la boleta oficial se vayan a esquemas ajenos. El modelo Ishii, salvo por el reclamo de Giustozzi -que, se supone, en paralelo anotaría un sello propio el miércoles ante la eventualidad de que no lo dejen jugar en las primarias- no se repite este año. De hecho, Francisco de Narváez se nutre de dirigentes peronistas, de pasado reciente en el kirchnerismo, a los que Olivos excluyó y deben elegir entre la jubilación anticipada y una alianza por fuera del armado K.
Franco Laporta, de San Miguel, que armó el kirchnerismo en 2005, es un caso emblemático: ahora camina a ser candidato a senador provincial por el frente peronista que encabeza De Narváez, que llevaría como número dos en la boleta a Claudia Rucci mientras que el tercer y el cuarto escalón lo ocuparían un moyanista, quizá Omar Plaíni, y un juandominguista, probablemente Osvaldo Goicoechea.
Algunos de esos nombres son los que invoca la Casa Rosada para imputarle a Daniel Scioli un acuerdo con De Narváez, además de la presencia de José "Pepe" Scioli en la mesa chica del denarvaísmo. Cuando salgan a la luz las boletas seccionales, el kirchnerismo es probable que encuentre más argumentos para cuestionar al gobernador.
Boleta K
Con un ADN en la mano, cuando se comparen las boletas del acuerdo entre el diputado, Hugo Moyano, la Juan Domingo y seguramente el macrismo territorial, entre otros, es altamente probable que aparezcan más exfuncionarios de Scioli o vinculados políticamente al gobernador en la boleta denarvaísta, que en la del FpV.
De hecho, en La Plata descartan que el sciolismo "cobre" en las listas kirchneristas donde la semana pasada se instaló con solidez la idea de que el frente de la boleta de diputados nacionales, en la medida en que se mantenga en pie la elección del Consejo de la Magistratura, la ocupará Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, y uno de los preferidos de la Presidente, quien se ha referido al dirigente con un mote sintomático: "nuestro Massa". La idea de Insaurralde como un "Massa K" -en definitiva, el intendente de Tigre es una figura resistida por el kirchnerismo- puede, sin embargo, proyectar aquello que el kirchnerismo nunca consiguió, o quiso, hacer: posicionar a una figura como posible continuador, en este caso, para la gobernación bonaerense. Alicia Kirchner no está, ni mucho menos descartada; su nombre es invocado para la lista de consejeros, con lo que se mantendría el método K histórico de poner como principal figura en las listas al apellido Kirchner.

