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El mercado interno sostiene a la madera
«Entre el 80% y el 90% del sector está volcado en el mercado interno. Es que los precios, incluso en dólares, son más competitivos acá de lo que se paga a nivel internacional», dijo en una entrevista con este diario el asesor técnico e institucional de la Cámara de la Madera, Jorge Barros.
Las exportaciones forestales del país llegaron a los u$s 1.000 millones, pero la demanda internacional se frenó desde 2008 por la crisis financiera global que tuvo su epicentro en Estados Unidos (uno de los principales compradores de madera de la Argentina). No por eso el sector sufrió por largo tiempo las consecuencias. La industria se volcó plenamente en el mercado interno, y el propio gerente comercial de la Cámara de la Madera, Daniel Lasalle, reconoció a este diario que están «en un buen momento».
Si la exportación de carne representa alrededor de u$s 1.300 millones, «la industria es muy importante y tiene mucha potencialidad. Después de la devaluación se hizo muy competitiva», apuntó Barros. Además, la Argentina también exporta celulosa, y otros derivados, «aunque actualmente es el mercado interno el que tracciona, como con el papel de todo tipo», añadió.
Las posibilidades de la industria forestal nacional son enormes debido a que existe 1,1 millón de hectáreas de bosques cultivados donde se puede desarrollar la actividad, que actualmente emplea a 500.000 trabajadores, según la Asociación Forestal Argentina (AFoA).
La Argentina se ubica detrás de Chile y Brasil como exportador de madera, y tiene como principales compradores a Estados Unidos, España y la periferia de Europa, justamente los países más golpeados por la crisis global. «La actividad es muy compleja; más allá de que se rige por la demanda, si no necesitan madera, no la quieren ni regalada», explicó Barros.
Pero aunque el vuelco al mercado interno fue necesario, los ingresos en el sector no se vieron afectados. Debido a que no hay precio de referencia en la actividad, ni Barros, ni Lasalle se animaron a decir un precio, sólo se limitaron a confirmar que actualmente es más rentable volcar la oferta en el mercado local.
Además, desde la Cámara de la Madera aseguraron que la política oficial de licencias de importación no automáticas para los muebles también fue un incentivo importante para la actividad. La necesidad de crecimiento no descuida el reclamo medioambiental. La actividad está regulada por dos leyes: la de Bosques de Cultivo, y la de Bosques Nativos. La primera busca que se siga forestando, y que a 2019 se llegue del 1.200.000 hectáreas de bosques cultivados a 2.000.000; la segunda pretende preservar las zonas intangibles, pero ésta existe con el objetivo de limitar la frontera agrícola.


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