Es natural y casi lógico que muchos se apuren por ver en la suba que tuvo el mercado financiero durante las últimas 48 horas, un retorno al rally que comenzó a principios de 2009. Sinceramente no tenemos la menor idea si esto último está aconteciendo o no, pero por una cuestión de prudencia seguimos prefiriendo el uso de la palabra rebote a la de suba. Esto lo aplicamos especialmente al sector de las materias primas, donde a pesar que el petróleo, el oro y la plata continuaron ganando terreno, aún están por debajo de los valores de una semana atrás (atención el oro y especialmente el crudo retrocedían en el aftermarket, este último afectado en parte por el aumento que rige a partir de hoy para los márgenes de garantía de los contratos a futuro -aunque no se lo mencione demasiado ésta fue una de las causas del derrumbe que tuvo la plata la semana pasada-). Sin dudas lo más mentado de la jornada fue el anuncio que Microsoft está dispuesta a pagar u$s 8.500 millones para quedarse con Skype, aunque las aguas están dividías sobre si esto es un verdadero golpe de gracia de la empresa que así hará morder el polvo a su rival Google (al quedarse con los ingresos por publicidad; se especula que tratarían de integrar Skype y Facebook, donde MSFT compró -por ahora- el 1,6% del capital), si la adquisición terminará siendo un clon más grande del Windows Live o si se sumará a la lista de fracasos de Bill Gates (es posible que muchos usuarios migren de Skype al saber que Microsoft está por detrás, o que se hastíen del incremento de las publicidades). Lo concreto es que tras el anuncio las acciones de Microsoft experimentaron una baja del 0,6% en una jornada en que el Dow trepó un 0,6% a 1.2760,36 puntos y el NASDAQ avanzó el 1,01%. El volumen mejoró algo respecto del lunes en tanto sigue sin sentirse realmente la disminución nominal del capital del Citigroup.
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