- ámbito
- Edición Impresa
El mismo de siempre
El saludo habitual con los brazos abiertos de Martín Palermo. El goleador consiguió el empate y salvó a Boca de una semana de crisis y polémicas.
Mientras algunos dirigentes lo discuten y hasta piensan en no renovarle contrato (ver aparte), Palermo sigue haciendo lo que mejor sabe y más le gusta y está rompiendo todos los récords. Ayer quedó octavo solo entre los goleadores de la historia del profesionalismo con 207 goles (superó a Bianchi y a Bernabé Ferreyra, nada menos) y se puso a dos goles de Roberto Cherro, como goleador histórico de Boca, cosa que va a conseguir seguramente. Como consiguió todo lo que se propuso y lo que no se propuso también.
En lo futbolístico, Godoy Cruz es un equipo muy bien armado por el novel y prometedor técnico Omar Asad. Tiene una estructura defensiva casi impermeable (el de Palermo es el primer gol que le hacen en el campeonato) y sabe lo que quiere con la pelota. En el primer tiempo supo replegarse ante la presión de Boca y jugar de contraataque, poniendo en aprietos a la defensa de Boca y hasta yéndose ganancioso con un gran gol de Federico Higuaín, tras un desborde de Carranza por derecha.
Boca mostró mejoras. Tiene a un Riquelme que sabe que le falta precisión, pero le sobran ganas y lo demuestra pidiendo la pelota permanentemente.
La idea de Alves era llegar por los costados para poder habilitar a los dos tanques, pero Lucas Viatri no tuvo un buen partido y se notó.
El gol de cabeza de Palermo, tras centro preciso de Monzón, fue una muestra de lo que quería hacer el equipo. Mucha agresividad en el mediocampo para recuperar la pelota y después tratar de jugarla a ras del piso. Por momentos le salió, pero chocó con una defensa muy segura.


Dejá tu comentario