8 de abril 2013 - 00:00

El Museo Quinquela Martín tiene su catálogo razonado

La obra que Edgardo Madanes exhibe en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE es un homenaje a la ancestralcestería que pareciera no tener secretos para él; una obra que invita al silencio y la meditación.
La obra que Edgardo Madanes exhibe en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE es un homenaje a la ancestral cestería que pareciera no tener secretos para él; una obra que invita al silencio y la meditación.
Con el patrocinio de la Fundación OSDE se editó el catálogo razonado "La Colección del Museo Quinquela Martín- Una cuestión de Identidad, argentino, tradicional, figurativo"

La selección de 72 obras fundamentales que lo ilustran estuvo a cargo de Graciela Silvestri y el curador del Museo, Víctor Fernández, autores de los medulosos textos "La construcción simbólica del espacio boquense" y "El arte argentino en la Vuelta de Rocha" respectivamente.

La Boca es el único barrio en el que la operación pictórica definió su carácter y creció como pueblo separado físicamente de la ciudad. Muchos de los que llegaron a este "pantano de ranas" en 1830 antes de la Gran Inmigración, eran artesanos y prácticos en cuestiones de navegación, provenían fundamentalmente de la Liguria. Silvestri señala que en 1895, de 38.164 habitantes, 20.442 eran extranjeros. Hacia 1904 se registraba una intensa actividad cultural, academias de arte, teatros de repertorio y publicaciones. Fue así como en las décadas del 20 y del 30 se convirtió en un barrio de artistas que recorrían los talleres, los cafés, pintaban en las orillas, el espacio físico se condensaba en el paisaje local.

Pero fue Quinquela Martín con sus "intervenciones" a lo largo de más de treinta años el que le dio a este mítico lugar una identidad que no ha sido igualada. En 1936 inaugura el primer regalo que le hace a su barrio: la Escuela-Museo. En 1940 crea la Escuela de Artes Gráficas, en 1948, el Lactario N° 4 y el Jardín de Infantes N° 6, hacia 1957, el Instituto Odontológico Infantil.

Todas estas obras ostentaron un nivel colorístico sin precedentes en oposición al normalismo clásico imperante.

Quinquela impuso sus propias convicciones al asociar lo nacional con la representación figurativa de paisajes, tipos y costumbres. La colección del Museo se fue conformando de acuerdo a sus preferencias y adquiriendo obras legitimadas en certámenes oficiales.

La colección presenta un panorama muy completo de las principales tendencias figurativas que tuvieron protagonismo desde fines del siglo XIX hasta promediar el siglo XX.

A pesar de sus férreas directivas: "el director del museo se obligará a mantenerlo dentro de la línea tradicional figurativa...". Es bajo la actual dirección de María Cristina García Pintos de Sábato que se ha abierto a otras tendencias que lo han convertido en el museo vivo y receptivo de la diversidad cultural y expresiva de nuestros artistas.

El Espacio de Arte de la Fundación OSDE inauguró el Proyecto Salitas, es decir, dos salas destinadas para que los artistas realicen lo que se denomina obra para un sitio específico. Edgardo Madanes es el primer artista invitado cuya propuesta "Encuentros Transfigurados", obliga al espectador-participante a recorrerla haciendo un gran esfuerzo físico para no rozar este intrincado laberinto y entrecruzamiento de varillas de mimbre aparentemente frágiles, transparentes, reveladoras de una gran destreza manual, un homenaje a la ancestral cestería que pareciera no tener secretos para él. Madanes logra con esta propuesta invitarnos al silencio y a la meditación que es, creemos, como el artista va transitando por su obra.

Clausura el 13 de abril. Suipacha 658 1er piso.

Inés García Zuberbüler nació en París, pasó su juventud entre Argentina, Bélgica e Italia.

Estudió Historia del Arte en Florencia e Inglaterra, graduándose en la City and Guilds of London Art School. En su actual muestra en Marcela Sarrabayrouse Arte (Arroyo 822) presenta carbonillas de contenido dramático, gomeros, que Abel Pose comparó con "esas enormes raíces que abrazan, dominan, y conviven sin devorar a los templos budistas de Angkor en Camboya en extraña simbiosis de vida y muerte".

Pero otras obras expresan su versatilidad y un diferente estado de ánimo. Una gran luminosidad estalla en el papel blanco donde vuelca texturas con yeso, con oro, acuarela y colores que producen un efecto físico pero que también son un medio para ejercer directa influencia sobre el alma. En "Cual entramado de Ideas" va tejiendo una refinada urdimbre que también se traslada sobre poemas y escritos entre Sócrates y Diobima o sobre ese maravilloso "testamento" que María Helena Vieira da Silva legó a sus amigos acerca del "poder de cada color para volar alto/para el ensueño/ para oír el violoncello". Una conjunción visual dada por la palabra y el gesto. Clausura el 20 de abril.

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