23 de junio 2009 - 00:00

El oro, con potencial correctivo de corto plazo

El oro, con potencial correctivo de corto plazo
El bull market del oro iniciado a comienzos de la presente década no ha podido acceder más allá de los 950-1.050 dólares por onza. Si bien esta área ha sido reconocida ya en cuatro oportunidades, hasta el momento los precios no han logrado tener la consistencia suficiente en su avance como para superarla; de hecho, tras el acceso de éstos hacia comienzos de mes a dicha zona, se originó el fuerte recorte de las últimas semanas.

Ante este accionar del oro, la pregunta que se hace el inversor es si aún debemos considerar al metal entre los activos de atracción para mantenerse con posición o si, por el contrario, esta falla constante de los precios por superar la zona de máximos termina siendo una señal de debilidad que nos estaría indicando la conveniencia de salirse de este mercado.

Para responder rápido a dicha pregunta debemos decir que nuestra lectura analítica nos indica que lo mejor del ciclo alcista del oro iniciado hacia comienzos de década aún no ha llegado; por lo tanto, seguimos considerando que el metal se muestra como una de las alternativas de inversión más atractiva con un horizonte de uno a dos años para adelante. Sin embargo, esta visión principal de fondo no aborta los riesgos de recortes mayores de corto plazo para el metal.

En efecto, como se aprecia en la gráfica diaria adjunta, entendemos que el proceso correctivo de las últimas semanas iniciado en los máximos de 990 dólares por onza hacia comienzos del presente mes de junio forma parte de un proceso correctivo mayor iniciado en los máximos de 1.005 dólares en febrero pasado. Idealmente, este proceso de baja actual debería llevar los precios del metal en las próximas semanas de regreso hacia soportes de 850-840 dólares por onza, conformando una figura de plano normal para que finalmente luego el alza en los precios quede rehabilitada ya con la consistencia necesaria no sólo para llevar los precios de regreso hacia la zona de máximo y resistencia en 1.000-1.050 dólares, sino incluso hacia niveles superiores de esa zona para entonces sí buscar objetivos bastante más ambiciosos hacia el próximo año con destino de 1.150-1.200 dólares y potencialmente 1.500 dólares por onza.

Ante lo planteado, recomendamos mantener la calma, viendo este activo como una oportunidad a plazo y no como una oportunidad inmediata de inversión. En el corto plazo, rebotes desde los niveles actuales deberían encontrar resistencia en la zona de 935-945 dólares o bien en niveles de 962 dólares para que finalmente el proceso de baja continúe, para entonces buscar niveles de 900-890 dólares y potencialmente valores de 850-840 dólares por onza.

Expectativa

Solamente en caso de subidas por encima de la resistencia propuesta se estarán comprometiendo nuestras expectativas correctivas mayores de corto plazo para el oro y entonces sí evaluaremos la posibilidad de que la zona de 1.000-1.050 dólares sea atacada en forma directa, con posibilidades de que finalmente termine siendo superada y por lo tanto libere el camino de alza mayor hacia los objetivos proyectados de 1.150-1.200 y potencialmente 1.500 dólares.

Vale comentar que nuestro escenario alcista de fondo para el metal sólo quedará abortado en caso de que veamos caídas debajo de la zona de 840 y luego debajo de los 800 dólares, ya que ante tal evento se estaría generando un quiebre de los parámetros técnicos más importantes y, por lo tanto, deberemos pensar en un escenario de agudización mayor de la baja como parte de un esquema de fondo diferente del actualmente preferido. En lo que respecta a este metal, el esquema de fondo no se muestra con la misma claridad que en el oro como para considerarlo entre los activos de atracción para estar invertido. De hecho, al visualizar la gráfica nos encontramos con un mercado que no ha logrado recuperar del mismo modo que el oro las pérdidas sufridas durante 2008 y, por lo tanto, dicha debilidad lo coloca al menos dentro de un escenario de cautela.

En las últimas semanas, tras alcanzar un máximo de recuperación en 16,2 dólares, el metal ha venido recortando posiciones para colocarse debajo de los 14 dólares nuevamente.

Creemos que esta presión bajista de las últimas semanas podría agudizarse y, por lo tanto, los precios podrían buscar en el corto plazo la zona de 13-12,85 o bien la zona de 12 dólares por onza nuevamente.

En este sentido, rebotes que puedan verse de corto plazo deberían considerarse de corta vida con resistencia en la zona de 14,6-14,7 dólares o bien en los 15,2-15,25 dólares para que finalmente luego el proceso de baja continúe su curso en camino de los objetivos más arriba mencionados.

Solamente con inflexiones alcistas inmediatas por encima de los 15,25 dólares se estarán abortando nuestras expectativas de baja mayor de corto plazo y en tal caso favoreceremos un escenario de alza directo, en un inicio que contemple un regreso del metal hacia los 16-16,2 dólares y ya luego buscando acceder hacia niveles superiores para más adelante. Veamos...

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