24 de diciembre 2008 - 00:00

“El país va a necesitar del FMI y Banco Mundial”

El economista Claudio Loser cree que ante necesidades de financiamiento en 2009, la Argentina «tendrá que preguntarse seriamente si no necesita acercarse al FMI». Como ex directivo de ese organismo, Loser señaló que la institución «tiene que pensar cómo armar un programa que permita más gasto público en una situación tan difícil. Habría también temas complicados, como el atraso en el tipo de cambio».
Lo más destacado del diálogo que mantuvo ayer Claudio Loser con Ámbito Financiero, donde además
asegura que el país necesita devaluar entre un 10% y un 20% la moneda para ganar la competitividad perdida frente a otros países de la región:
Periodista: ¿Cómo se percibió la crisis en la semana típica de compras navideñas en Estados Unidos?
Claudio Loser: Hay movimiento de consumo, pero la gente está comprando menos que otros años. No es que se vea gente desesperada, no es la depresión de los años 30 ni el equivalente a la crisis argentina en 2002. Pero hay un cambio. Aparecen ofertas mucho más agresivas en las tiendas, sobre todo en términos de descuentos y cupones. Hay descuentos del 15% o el 20% de descuento, lo cual sucede siempre después de las fiestas, no antes. Otro fenómeno sorprendente es que hay fuertes descuentos hasta en artículos caros. A las tiendas más lujosas, como las de joyas, también les pega muy duro la crisis. Lo que pasa es que el impacto fue fuerte para mucha gente del sector financiero en los bonos que reciben a fin de año.
P.: ¿Cómo ve evolucionar la crisis?
C.L.: Mi impresión es que no hay recuperación, pero sí se está estabilizando la situación. Los bancos están empezando a prestar porque el costo del financiamiento se redujo, y porque tienen el apoyo de la Reserva Federal. Eso tiene un impacto positivo. Pero también sigue habiendo sorpresas. Los datos sobre precios de casas usadas mostraron bajas del 12% en el último año, además de lo que habían caído antes. Aparecen casos que afectan aún más, como el escándalo de Bernard Madoff, que engañó a gente supuestamente sofisticada en sus inversiones. Como este caso van a aparecer más. En las Bolsas del mundo se han perdido u$s 30 mil millones. Octubre y noviembre fueron meses muy duros, diciembre también dejará datos complicados.
P.: Las automotrices consiguieron ayuda y siguen operando, ¿hay otros sectores con problemas tan graves?
C.L.: Hay que ver qué pasa con las automotrices porque recibieron financiamiento hasta marzo que les permite seguir operando, pero con ciertas condiciones. Igualmente, fue un caso especial. Hay ciertas industrias que todavía no llegaron al punto límite, pero tienen serios problemas. Por ejemplo, el transporte aéreo. Si bien ahora tiene la ventaja de que el precio del combustible bajó, hay una caída muy fuerte en la venta de pasajes. Otro es el sector textil. Este es un país en donde, mucho más que en otros, la gente vive de prestado y compra en exceso. Sacan préstamos sobre casas, sobre tarjetas de crédito. El consumo en general se verá afectado porque hay otro tema interesante, que es el movimiento de inmigrantes. Aunque no se puede documentar, se sabe que hay un movimiento muy inferior de inmigración ilegal por la frontera. También se vuelven los latinos que viven allá. Sólo se venden pasajes de ida a México y a Centroamérica.
P.: ¿Es decir que en América Latina la crisis no se siente aún tan fuerte?
C.L.: El impacto llega, pero atrasado. Al norte del canal de Panamá, donde viene la mayoría de los inmigrantes estadounidenses y donde la economía está muy pegada a la de Estados Unidos, la crisis se notó inmediatamente y claramente. Al sur del canal recién está pegando. Como en la Argentina, se nota recién por cómo afecta la caída en los precios de commodities, en el turismo y la inversión extranjera.
P.: ¿Impacta en la economía real más que en las finanzas como en Estados Unidos?
C.L.: Exacto. Si bien hay impacto en la economía financiera, salvo en empresas específicas de México y Brasil, no hubo colapsos financieros del nivel que se registraron en Europa o en Asia, porque el sistema bancario es más chico y además ya pasaron por crisis graves. En la Argentina no hay problemas de derrumbes de instituciones financieras porque el sistema ya se achicó mucho. Dadas las numerosas crisis, el mecanismo de seguimiento, supervisión y legislación se fortaleció mucho.
P.: Con los problemas mundiales de financiamiento, ¿cómo cree que la Argentina enfrentará el año próximo?
C.L.: Hay un tema muy grave, que es lo que sucedió con la adquisición de las AFJP, que daban financiamiento. Fue un acto de piratería financiera. Encima, la Argentina tiene muy mala prensa internacional. El país tendrá dificultades muy serias de obtener financiamiento en adelante. Tendrá que preguntarse seriamente si no necesita acercarse al FMI y al Banco Mundial. Es muy difícil tomar esa decisión políticamente hablando, pero son pocas las fuentes importantes de financiamiento a las que la Argentina puede acceder. En el mundo, la percepción del país no es tan negativa como la de Ecuador o Venezuela, pero todos integran el mismo club.
P.: Como ex directivo del FMI, ¿cree que es posible alcanzar un acuerdo?
C.L.: El FMI tiene que pensar cómo armar un programa que permita más gasto público en una situación tan difícil. Habría seguramente ciertos temas complicados, como el atraso en el tipo de cambio. El peso se apreció comparado con otras monedas. El FMI diría que es necesaria una lucha más fuerte contra la inflación y la búsqueda de sustentabilidad de las finanzas públicas. Creo que igual, el FMI no entraría en demasiadas cuestiones estructurales. Hoy está reduciendo el énfasis en esos temas. Tendría muchas condiciones, pero sería un programa más sencillo de seguir. En la Argentina todavía hay muchos problemas en términos de precios, del manejo del sector público y temas de seguridad jurídica en los contratos, pero no creo que el organismo se pueda fijar en estas cuestiones.
P.: ¿Cuánto cree que podría devaluarse?
C.L.: Si pensamos que hace un mes el dólar estaba 1,25 euro y hoy está a 1,40, nos damos cuenta de que nadie sabe cómo evolucionará el dólar. Pero las otras monedas de la región se devaluaron mucho, y la Argentina perdió competitividad. Por eso el país debe devaluarse en forma importante, del 10% al 20%, sobre todo para mantener competitividad y compensar que el precio de sus productos ha caído.
P.: ¿Cómo evalúa las últimas medidas impulsadas por el Gobierno en materia de créditos?
C.L.: Estas acciones de estímulos son razonables en momentos en que la actividad económica se paraliza. Hay que ver cómo se va a pagar y cómo se redirecciona el gasto público. Pero en una situación así, hay que apelar a estos mecanismos. La Argentina tiene todavía margen de maniobra y puede modificar el gasto.
Entrevista de Florencia Lendoiro

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