30 de noviembre 2009 - 00:00

El Papa logró cambio de ajuar de Cristina

Los días previos a su viaje a Roma, Cristina de Kirchner vistió prendas con llamativos estampados a rayas y con figurasgeométricas; Para reunirse con Benedicto XVI se despojó del estilo extravagante y prefirió la sobriedad de un tailleur negro, aunque con un grotesco sombrero que le quitaba seriedad.
Los días previos a su viaje a Roma, Cristina de Kirchner vistió prendas con llamativos estampados a rayas y con figuras geométricas; Para reunirse con Benedicto XVI se despojó del estilo extravagante y prefirió la sobriedad de un tailleur negro, aunque con un grotesco sombrero que le quitaba seriedad.
La visita al Papa quebró los estampados del ajuar de Cristina de Kirchner. Con inspiración geométrica, se había entregado en los últimos días a círculos, rayas, polígonos y cuadrados en sus prendas. Pero el encuentro con Benedicto XVI requería un baño de austeridad y un estilo despojado de los escotes, las joyas ostentosas y las estridencias que vistió hasta horas antes de su partida a Roma. Todo eso quedó en Buenos Aires para bajar del avión con estilo renovado.

El otoño boreal la llevó a crear un vestuario europeo, con abundancia de tonos oscuros y escocés en abrigos y faldas. Abundaron los sombreros, esos de reinas y princesas del viejo continente y hasta tuvo tiempo para exhibir una boina con aire parisino, similar a la que usó en la marcha por la liberación de Ingrid Betancourt en su último viaje a Francia.

Grotesco

Una lástima que haya caído en excesos sobre su cabeza. Fascinada con la novedad de llevar ese tipo de accesorios -algo que no acostumbra usar en la Argentina-, Cristina de Kirchner no se despegó nunca de ellos. Hasta se negó a quitarse el sombrero aun estando bajo techo, algo poco correcto para una dama. Además, el que lució para la reunión con el Papa era grotesco. Una pena, justo cuando estuvo vestida a la altura de la ocasión y mucho más elegante que su par chilena, Michelle Bachelet, quien suele confundir sobriedad con estilo poco femenino.

Hasta hace poco tiempo, las visitas de mandatarios con el máximo referente de la Iglesia Católica requerían trajes oscuros y mantillas para cubrir el cabello de las mujeres. Para las presidentas, los protocolos del Vaticano ya no exigen ese vestuario de dama antigua. Ese cambio en las reglas permitió a Cristina de Kirchner dar rienda suelta a su imaginación para crear el outfit del encuentro. Sorprendió con un sencillo tailleur negro de falda recta por la rodilla, un cambio rotundo en su imagen que dejó afuera todo detalle llamativo y que la favoreció. Muy diferente de los estampados estridentes con formas geométricas que usó la semana pasada.

Nueva moda

En los últimos días, la Presidente adoptó la tendencia que proponen las pasarelas de alta costura para esta temporada, inspirada en figuras tan básicas como una línea y un rombo. Una nueva moda que ni siquiera uno de los fundadores de la geometría, Euclides, hubiera imaginado. Eclipsada por las novedades de los diseñadores, la Presidente gasta en prendas que poco tienen que ver con la elegancia que requiere su ajuar. Así fue como el viernes 20 apareció con un tailleur rayado en la paleta de los cobres y dorados. Era del estilo que impuso el modisto André Courrèges, quien en los años sesenta usó las líneas en todas las direcciones posibles para sus creaciones y que hoy reinventa la diseñadora Margherita Missoni. Un modelo actual el que usó Cristina de Kirchner, pero no la favoreció. Las líneas horizontales agregaban volumen y por eso las rayas en esa dirección sólo les quedan bien a las más delgadas, algo que tienen en cuenta las flaquísimas Débora Giorgi y Karina Rabolini.

Tal vez, Cristina de Kirchner se habrá dado cuenta de ese detalle cuando se vio retratada y el lunes volvió a la carga con las rayas, pero verticales. Para reunirse con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, usó un tailleur y falda tubo en negro a rayas blancas, traje acorde con la moda marinera que hace furor esta temporada. Pero no tuvo en cuenta el impacto que produce visualmente el estampado rayado, que nunca debe combinarse en dos prendas juntas porque llama demasiado la atención y hasta es complicado para las cámaras de TV por el efecto que producen.

El martes prefirió otra vez líneas, más gruesas y redondeadas en negro, y distribuidas asimétricamente por todo el tailleur blanco, demasiado grandes, y sobre la base clara acortaba visualmente su talle.

La geometría se repitió el jueves, en una chaqueta con pequeños rombos grises y una falda de corte évasé negra, con rectángulos blancos. Un estilo casi psicodélico, como el que propone Emilio Pucci, aunque el reconocido diseñador opta por los tonos estridentes y no tan apagados como los que usó la Presidente.

Desconocer los efectos visuales que se desprenden de los estampados puede llevar a cometer desaciertos y hasta a ridiculizar a cualquiera, y eso es algo que debería saber la Presidente. Pero aun con esos sobresaltos en el ajuar, la balanza se inclina esta semana a favor de Cristina de Kirchner. Pese a las exageraciones y el abuso en los gorros, es destacable la prudencia que ensayó a la hora de vestirse para visitar el Vaticano, una característica hasta ahora desconocida en el ajuar presidencial.

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