22 de noviembre 2016 - 00:00

El Papa perpetúa el perdón al aborto y se enfrenta más con los conservadores

Matizó su trascendente decisión recordando que se trata de “una falta grave, porque pone fin a una vida humana inocente”. Extiende esa potestad a todos los sacerdotes, limitada a obispos y sacerdotes especiales durante el año jubilar.

Reforma. El papa Francisco cerró el año del Jubileo dando claras señales sobre un sendero de cambio moderado en la Iglesia.
Reforma. El papa Francisco cerró el año del Jubileo dando claras señales sobre un sendero de cambio moderado en la Iglesia.
 Ciudad del Vaticano - El papa Francisco extendió ayer de forma indefinida la capacidad de los curas de absolver del "pecado del aborto", ampliando una medida que había instaurado de modo temporal para el Jubileo de la Misericordia clausurado el domingo y que piensa como uno de los legados de su pontificado.

"Para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto", escribió el Papa en una carta apostólica, titulada "Misericordia et misera", un hecho trascendente y destinado a atizar la reacción conservadora en su contra.

"Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar, lo extiendo ahora en el tiempo", agregó el Pontífice.

El Papa argentino, de 79 años, explica: "Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido", explicó.

Francisco extiende así una disposición que en principio había sido prevista únicamente para la duración del año jubilar. Hasta ahora, solamente los obispos y algunos sacerdotes especialmente autorizados tenían la posibilidad de absolver a una mujer que hubiera abortado o a una persona que la hubiera ayudado.

Esta posición del Papa "tiene en la práctica un efecto menor en lugares como Estados Unidos, donde varios obispos ya han autorizado a los sacerdotes a perdonar el pecado" del aborto, dijo el experto vaticanista John Allen en el sitio católico Cruxnow.com. "Pero simbólicamente es interpretado como un gesto de gran alcance para las mujeres", asegura.

El episcopado de Brasil, el país con más católicos del mundo, saludó la decisión del Papa. "El papa Francisco, con esta iniciativa, recuerda la gravedad del aborto y la fuerza extraordinaria de la misericordia divina capaz de curar todas las heridas humanas", dijo el secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), Leonardo Ulrich Steiner.

En términos similares se expresó la Arquidiócesis Primada de México, el segundo país con más católicos del mundo, que calificó como la decisión como "muy positiva".

Francisco cierra el año "con un gesto fuerte y significativo", añadió Ulrich.

El Pontífice también prolonga el cometido de los "misioneros de la misericordia", un millar de confesores presentes en varios puntos del mundo, que se encargaron durante el jubileo de recuperar a los fieles que la Iglesia había perdido por la dureza de algunos de sus mensajes de condena.

Según el Vaticano, el Jubileo de la Misericordia provocó un aumento del 30% de las confesiones en todo el mundo.

Preocupado por no excluir a nadie del perdón divino, el Papa extiende, asimismo, la validez de las absoluciones concedidas por los sacerdotes integristas de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, comunidad fundada por Marcel Lefebvre que rompió con la Iglesia en 1988.

Tras haber tenido en el año santo una serie de gestos en favor de los excluidos, el papa Jorge Bergoglio exhorta en su carta a acercarse a los más pobres.

"El mundo sigue produciendo nuevas formas de pobreza espiritual y material que atentan contra la dignidad de las personas", escribe Francisco.

"No tener trabajo y no recibir un salario justo; no tener una casa o una tierra donde habitar; ser discriminados por la fe, la raza, la condición social...: estas, y muchas otras, son situaciones que atentan contra la dignidad de la persona, frente a las cuales la acción misericordiosa de los cristianos responde ante todo con la vigilancia y la solidaridad", señaló.

Como prueba de esta preocupación, Francisco instaura una "Jornada mundial de los pobres", que se celebrará cada año un domingo de mediados de noviembre, en la estela del Jubileo, que permitió que acudieran miles de excluidos al Vaticano el 13 de noviembre.

Algunos círculos católicos conservadores lamentan no obstante que su discurso se centre tanto en la justicia social y la paz en el mundo, en vez de promover los valores tradicionales de la Iglesia.

Cuatro cardenales desafiaron al Papa la semana pasada sobre uno de sus textos fundamentales, que aporta una tímida apertura frente a las parejas divorciadas que se vuelven a casar por la vía civil.

Pero quienes buscan "fomentar la división con mala idea" no le impiden el sueño, reaccionó Francisco en una entrevista divulgada el viernes por el diario católico Avvenire. "Algunos rigorismos nacen de una falta, de una voluntad de esconder detrás de una coraza su propia triste insatisfacción", sentenció.

Agencias AFP, EFE, Reuters y ANSA

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