30 de mayo 2018 - 00:00

El paro de camioneros deja al descubierto la fragilidad de Temer

El Gobierno mostró lentitud de reacción y torpeza en las negociaciones, señalaron analistas. Socios del Presidente cuestionan su capacidad de terminar el mandato y temen un efecto positivo para candidatos radicales.

Alivio. Los camiones de Petrobras comenzaron ayer a abastecer estaciones de servicio en Porto Alegre y otras grandes ciudades brasileñas.
Alivio. Los camiones de Petrobras comenzaron ayer a abastecer estaciones de servicio en Porto Alegre y otras grandes ciudades brasileñas.
Brasilia - La crisis de desabastecimiento provocada por una huelga de camioneros en Brasil expuso la fragilidad del Gobierno y descolocó a los partidos políticos, aunque todavía es prematuro prever su impacto en las elecciones de octubre, estimaron analistas.

La sorpresa provocada por la rápida extensión del movimiento se acrecentó con la negativa a aceptar los acuerdos alcanzados entre los gremios y el Gobierno, en centenares de bloqueos donde tenían gran popularidad las consignas favorables a una "intervención militar".

"Los camioneros se encuentran frente a un Gobierno muy frágil, muy vulnerable. Mostró capacidades limitadas de reacción, con muchas vacilaciones", dijo el analista político Carlos Pereira, de la Fundación Getúlio Vargas.

Después de subestimar el movimiento, el presidente conservador Michel Temer creó un gabinete de crisis y acabó cediendo a numerosas reivindicaciones, incluida una reducción del precio del gasoil, que será subvencionada por el Tesoro.

Los bloqueos disminuían ayer y el abastecimiento empezaba a normalizarse, pero aún persisten paralizaciones promovidas, según el ministro de Seguridad Pública, Raúl Jungmann, por empresas distribuidoras que quieren desestabilizar al Gobierno.

Para el politólogo Mauricio Santoro, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), las concesiones de Temer "pueden funcionar a corto plazo, pero van a generar un problema fiscal, un problema de recursos en el presupuesto público".

Hará falta evaluar también el desgaste político que provocará, a cuatro meses de las elecciones presidenciales y legislativas de octubre.

En los corredores del Congreso, aliados del Gobierno cuestionan la credibilidad de Temer para llegar hasta el fin de su mandato, el 1º de enero de 2019, en caso de que la situación empeore, según Folha de S. Paulo.

"Llegamos a un punto en que Temer no tiene más nada que ofrecer. Terminará su mandato extremamente debilitado, un zombi en Planalto", afirmó el politólogo André César, de la consultora Hold.

"Es un Gobierno moribundo, que perdió la capacidad de coordinación y de interferencia positiva que presentaba al comienzo de su gestión, cuando tenía un perfil reformista y victorioso", opinó también Pereira.

Con la clase política desmoralizada por los escándalos y la economía recuperándose de forma muy lenta, la huelga de los camioneros despertó cierta simpatía entre la población.

"Muestra el gran nivel de descontento, de rabia y eso tiende a beneficiar en las elecciones a candidatos con discursos más radicales", opinó Mauricio Santoro.

La huelga evidenció además el fuerte activismo de grupos de ultraderecha que piden una intervención de las Fuerzas Armadas para moralizar la política, una bandera delicada en un país que vivió más de dos décadas bajo un régimen militar (1964-1985).

El Gobierno restó importancia a esos movimientos, alegando que salen de las cavernas "del siglo pasado", y descartó cualquier tentación golpista en las Fuerzas Armadas.

Santoro prefiere no subestimar esas voces, incentivadas "por la ausencia de un líder político moderado, comprometido con valores éticos, que presente alternativas".

En tanto, la Federación Única de Petroleros de Brasil (FUP) convocó una huelga de 72 horas a partir de hoy, que podría tomar el relevo de la agitación social en Brasil en momentos en que refluye el paro de camioneros.

La FUP exige la disminución de los precios del gas de cocina y de los combustibles, el fin de la venta de activos de Petrobras y la renuncia del presidente de la estatal, Pedro Parente.

Agencia AFP

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