8 de diciembre 2016 - 00:14

El peso argentino, entre los más golpeados por el efecto Trump

A pesar de la mayor oferta de dólares por el blanqueo de capitales, la depreciación de la moneda local estuvo entre las tres mayores de Latinoamérica, junto a las del real brasileño y el peso mexicano.

El peso argentino, entre los más golpeados por el efecto Trump
La novedad de la elección de Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos, tomó por sorpresa a los inversores y los condujo a salir del riesgo y buscar refugio en los activos seguros. Frente a esto, las monedas de los países emergentes empezaron a crujir e iniciaron un ascenso vertiginoso hacia la depreciación. Y en este contexto, la Argentina se hizo notar: el salto que mostró el tipo de cambio nominal en el mercado local, aún a pesar de la presión bajista que provocó la mayor oferta de divisas por el blanqueo de capitales, terminó por superar a los que simultáneamente se registraron en las economías vecinas. El peso argentino se depreció un 6,2% nominal y un 4,1% real.

Latinoamérica quedó a esta altura como la región más afectada, tanto por los fuertes intercambios comerciales que tiene con Estados Unidos (o sus principales socios) como por sus vínculos financieros y su necesidad de crédito externo. En Brasil, la caída del real alcanzó casi el 8% y en México, la moneda se desplomó 11%. Las expectativas de un comercio internacional más restringido y mayores niveles de tasa de interés, que generó Donaldo Trump, desnudaron las debilidades de algunas economías emergentes. Otras monedas de la región también mostraron correcciones más bajas: el sol peruano y los pesos chileno y colombiano se depreciaron 2%.

Impacto

"En el corto plazo, el peso mexicano, el real brasileño y la moneda argentina fueron los que más sintieron el impacto de la apreciación del dólar, aunque no necesariamente ello debe generalizarse a la región", comentó un estudio de la consultora Quantum, que dirige el economista Daniel Marx. Con todo, las monedas emergentes compensaron con esto, en buena parte, algo de la apreciación que habían registrado a lo largo de los primeros diez meses de 2016. "En una perspectiva más larga, el real se apreció en términos nominales y reales, y el peso lo hizo en términos reales (por la mayor inflación). Sin embargo, el fortalecimiento global del dólar en términos reales fue de 3% en el corto plazo, y se mantuvo constante desde principios de año", explicó el informe. Según sus analistas, la apreciación del dólar puede continuar en el mediano plazo, más allá de alguna posible sobrerreacción inicial. "Ello, asociado a cambios en fluidez del comercio internacional y subas de tasas de mediano y largo plazo, lo cual lleva a correcciones superiores en los países más expuestos", explicaron.

Según el mismo informe, en Europa las depreciaciones oscilaron entre 2 y 3% (con la excepción del zloty en Polonia, que se depreció 6%). La dinámica en esos países estuvo en línea con las depreciaciones en el sudeste de Asia continental, donde el yuan chino (CNY) cayó 1,4%. La única moneda que en esa zona se destacó por su pérdida de valor fue el yen en Japón (JPY), que lo hizo en 8,4%.

Ayer, en su informe monetario mensual el Banco Central advirtió que su respuesta de esto frente al shock externo fue que el mercado estableciera libremente la paridad de las operaciones de compraventa de divisas. "En un contexto internacional de mayor volatilidad, como consecuencia de los resultados de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, el comportamiento del peso argentino acompañó la depreciación que mostraron otras monedas. De esta manera, la flexibilidad del régimen cambiario permitió afrontar este evento externo y acotar sus consecuencias sobre la economía doméstica", explicó el organismo.

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