8 de agosto 2016 - 00:00

El petróleo y el espejismo con la suba de su precio

El último dato de los inventarios de crudo y subproductos en EE.UU. sorprendió a los analistas. Ahora, recalculando.

Los miércoles de cada semana, la EIA, Administración de Información de Energía de los EE.UU., publica los datos de la evolución de los inventarios de petróleo y los subproductos del petróleo, en ese país. Y los mercados suelen reaccionar ante novedades inesperadas en esos registros. El miércoles último sorprendió la fuerte caída de las existencias de gasolina, equivalente a 3,262 millones de barriles. La reacción fue violenta e inmediata. El contrato de WTI septiembre, que cotizaba en 39,60 dólares el barril, cayó ligeramente apenas publicada la información, para luego ajustarse significativamente a u$s 41,4, al cerrar el día. El viernes cerró a 41,80.

Los operadores modificaron sus apuestas, visto el retiro de esos 3,262 millones de barriles de gasolina. En parte, esa disminución estuvo gatillada por la fuerte contracción de la rentabilidad de las refinerías, en todo el planeta. Pues el precio de la gasolina venía reduciéndose más que el del petróleo, por la fuerte producción de naftas. En estos bienes, commodities, la gran rentabilidad suele incentivar ciclos de crecimientos de la producción que terminan finalmente recortando las ganancias y la producción. La bonanza genera su propia crisis. El sentimiento de los inversores es volátil, en los mercados con alta especulación. De todos modos, nos sorprende el cambio de humor de los apostadores en este mercado. Las existencias totales de petróleo (incluida las naftas) aumentaron en 2,127 millones de barriles, a pesar de la disminución en la cantidad de gasolina. Y pareciera que sigue habiendo fuertes excedentes de oro negro y sus subproductos, por lo menos en el corto plazo.

En resumen, nunca hubo tanto petróleo y derivados almacenados en existencias reconocidas, en los EE.UU. Y ese total viene creciendo.

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