12 de julio 2010 - 00:00

El PJ empieza a asumir opción de una primaria

Daniel Scioli, Sergio Massa, Eduardo Duhalde
Daniel Scioli, Sergio Massa, Eduardo Duhalde
Es, por ahora, un ejercicio simbólico. Pero rompe un paradigma que parecía intocable: por necesidad o inevitabilidad, el PJ bonaerense comenzó a asimiliar la idea de tener en la primera del 14 de agosto de 2011 una interna provincial para definir el candidato a gobernador.

Néstor Kirchner ha sido, con intención o sin ella, el promotor de ese fenómeno: lo que antes parecía descartado, de a poco empezó a tomar fuerza y aparece en el escenario de posibilidades desde que el patagónico se vio, 10 días atrás, con el bloque crítico que encabeza Sergio Massa.

Tal como contó este diario, Kirchner estuvo en Tigre con un grupo de dirigentes, entre ellos cinco intendentes, a los que les pidió que armen un espacio en la provincia. No habló de internas ni de candidaturas, pero avaló el armado de un espacio en el PJ bonaerense.

Desde ese instante, aunque las alquimias son múltiples y cualquier hipótesis suena tan posible como absurda, empezó a crecer la expectativa de que el año próximo el PJ oficial, como club ajeno a Francisco de Narváez y los disidentes, tenga más de un candidato.

Uno, claro, sería Daniel Scioli. El otro, en ese esquema, sería Sergio Massa. Ambos, por separado, han expresado su intención de competir y a Kirchner, a priori, no le disgusta la idea de tener una primaria peronista en la provincia que «movilice» al partido.

Sobre todo si, a nivel nacional, no logra que algún dirigente -todas las flechas apuntan a Mario Das Neves- se plante como opción anti-K por dentro del peronismo oficialista.

Típico de boxeadores en el show del pesaje, Scioli y Massa mandan a decir que no le tienen miedo a la confrontación. Que gane el mejor, dicen. Pero, hacia abajo, el clima es diferente: algunos intendentes temen que una interna provincial derrame conflicto a sus distritos y eso, se sabe, no les agrada en absoluto.

Lo suman a otro factor que presumen peligroso: si el peronismo disidente termina, al final, con candidatos en los municipios, más de uno verá complicada su intención de reelegir para el cargo. A simple vista, aunque el voto es más complejo, parece que lo que capture Duhalde se lo arrebata a la estructura ortodoxa del PJ.

Ese temor se extiende a otros actores. «¿Y si Massa se va por afuera del PJ y saca 10 puntos? ¿No corremos riesgos de perder la provincia?», especuló, días atrás, un dirigente del conurbano profundo que ya considera inevitable una primaria para gobernador.

Esa experiencia está presente porque en 2009, Martín Sabbatella se largó por su lado, obtuvo algo más de 5 puntos -que teóricamente eran del target K- con lo que deterioró las chances del ex presidentes de vencer a Francisco de Narváez, quien lo derrotó por algunos puntos.

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