Con su poderío económico, el futbol brasileño viene relegando a un segundo plano al argentino y a un tercero al resto del continente.
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El poderío brasileño se acentuará aún más respecto del argentino
Mubadala Capital ofertó 971 millones de dólares (964 millones de euros) por un 20% del negocio comercial futuro de la liga de ese país.
De los últimos seis campeones de la Copa Libertadores, cinco fueron brasileños: Gremio en 2017, Flamengo, en 2019, Palmeiras en 2020 y 2021 y nuevamente Flamengo en 2022. Únicamente River, en la recordada final de Madrid de 2018 ante Boca, logró romper la hegemonía del gigante sudamericano.
Comparando las Ligas, el potencial de Brasil es abrumador. También, a nivel selección, entre las que va a participar en el Mundial de Qatar, figura en el tercer escalón entre las de mayor cotización, con un valor de 1.064 millones de euros, ubicándose detrás de Inglaterra (1.350 millones de euros) y Francia (1.38,5 millones de euros). Argentina se ubica en el top ten, pero recién aparece en el séptimo lugar, con 764,5 millones de euros.
Sin embargo en el fútbol –y más a nivel selección- no siempre gana el más poderoso económicamente. Si fuera así, en un cruce en Qatar entre Argentina y Brasil, habría que rezarle al D10S (Diego Maradona) para que ilumine al Niñito Jesús (Lionel Messi).
Si en la actualidad, lo que resulta notable es la brecha a nivel clubes con Brasil, que es cada vez mayor. Y aún lo será más si se acepta la oferta del fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala Capital, que ofertó 971 millones de dólares (964 millones de euros) por un 20% del negocio comercial futuro de la liga brasileña.
La propuesta, que será aceptada por al menos 16 equipos de la Primera División brasileña, tiene como objetivo acelerar el negocio de la competición, que plantea una profunda renovación de su formato, con la intención de crear una liga cerrada o semicerrada.
Desembarco
Atraídos por el cambio de formato, inversores en el deporte global como el exfutbolista brasileño Ronaldo, dueño del Real Valladolid, o holdings como el estadounidense 777 Partners y el emiratí City Football Group (CFG) han desembarcado en Brasil con la compra de equipos.
El delantero adquirió Cruzeiro el año pasado, su club de formación, mientras que 777, minoritario del Sevilla, se hizo con el Vasco da Gama, y el City Football Group con el Esporte Club Bahía de la Segunda División brasileña.
La suma de la inversión garantizada sólo en estos tres clubes supera los 430 millones de euros.
Si bien la matemática está asociada directamente al fútbol, los números no siempre mandan en el universo de este deporte. No obstante será una obstáculo difícil de sortear para los equipos argentinos y del resto del continente.
En ese contexto, los ingresos de los clubes de Brasil se ampliarán aún más con relación a los de la Argentina.
Como ejemplo, vale comparar los premios que ganan los campeones de la Copa de Brasil con los que embolsan los de la Copa Argentina.
El año pasado, tras alzar el trofeo, el plantel de Boca posó con la gigantografía del cheque que marcaba un importe de 7.500.000 de pesos, alrededor de 38.000 dólares, y cuatro días después, Atlético Mineiro embolsaba 17,6 millones de dólares por ganar ese mismo certamen en su país. Ya en 2020, por ganar la anterior edición de la Copa de Brasil, el Palmeiras se había llevado 12 millones de dólares y en 2021 pudo conseguir otros 28.550.000 dólares por ganar la Copa Libertadores al vencer al Flamengo en la final, es decir que el máximo torneo continental representaba menos del doble que lo que se paga de premio por ganar la Copa de Brasil, mientras que lo que se pagaba en ese entonces por la Copa Argentina es cerca de 750 veces menos que lo que pagaba la Conmebol por ganar la Copa Libertadores.
Diferencias
Recientemente, los dirigentes del fútbol argentino sintieron un dejo de envidia y frustración cuando se enteraron Flamengo se llevó un premio de 15 millones de dólares por coronarse en la Copa de Brasil, mientras que Patronato recibió apenas 500 mil de la misma moneda por ganar la Copa Argentina.
La diferencia entre uno y otro país es que mientras Brasil tiene una moneda fuerte, la economía argentina está en crisis y eso hace que también atraviesen esa situación los clubes.
Mientras que las instituciones argentinas no pueden retener a los chicos que salen de inferiores y que surgen como potenciales figuras, en Brasil ocurre todo lo contrario y su fortaleza financiera atrae a cualquier futbolista de distintas latitudes.
Un claro ejemplo es lo que le sucedió a Boca cuando quiso contratar Arturo Vidal: el chileno decidió irse del Inter de Milan pero terminó eligiendo a Flamengo en lugar del equipo xeneize.
Imposible de competir, ya que mientras el presupuesto de Boca –una de las instituciones más fuerte en lo económico y en lo deportivo- es de 9 millones de dólares (al blue), Vidal cobra 285 mil dólares al mes, es decir casi 3 millones y medio al año.
Ante esta realidad, todo indica que será algo milagroso que un equipo que no sea brasileño pueda imponerse en un certamen sudamericano.

