Hernán Lorenzino cumple ayer con el rito anual: le entrega el proyecto de Presupuesto nacional 2014 a Roberto Feletti como presidente de comisión a cargo del tema. Julián Domínguez vigila la escena.
El proyecto de Presupuesto nacional 2014 no sólo pasará a la historia por el trámite exprés que eligió el Gobierno para aprobarlo antes de las elecciones del 27 de octubre. En medio de un escenario complicado, con temor real en el kirchnerismo de un deterioro de los números de la bancada no ya el próximo 10 de diciembre, cuando se renueven los recintos, sino en la propia noche de los comicios, ayer desembarcó en la Cámara de Diputados el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, para presentar el proyecto que un rato después comenzó a ser debatido en comisión con el viceministro Axel Kicillof; el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa; y el de Finanzas, Adrián Cosentino; el martes tendrá dictamen un plenario de comisiones y en no más de una semana será votado.
Esa velocidad, que impide cualquier análisis serio del proyecto, será acompañada por los otros problemas que el Gobierno debe resolver en el Congreso antes de la pérdida del quórum que viene pronosticando el resultado de las PASO: la prórroga de la Emergencia Económica (se confirmó ayer que toda la era Kirchner estará signada por la vigencia de esta ley de excepción, ya que se pidió mantenerla hasta 2015 y rige desde 2002) y de los tributos que vencen también a fin de año, lista que incluye, por ejemplo, el impuesto al cheque (ver nota aparte).
El libreto del apuro oficial se complementa con algunas curiosidades del contenido del proyecto:
Este año se volverá a renovar el Fondo de Desendeudamiento, aunque esta vez alimentado por u$s 9.855 millones que llegarán de las Reservas de Libre Disponibilidad del Banco Central a través de la colocación de una Letra del Tesoro en la entidad, como dice el proyecto.
En realidad, el concepto de "libre disponibilidad" ya no se ajusta literalmente a la realidad. Por lo menos desde que la reforma a la Carta Orgánica del BCRA, que amplió los límites prestables al Tesoro, eliminó la obligación de que las reservas sean "prenda común de la base monetaria". No hay entonces hoy relación legal proporcional entre el monto de reservas y el circulante.
El incremento de las partidas para deuda no menciona cupo para aplicar a la negociación con el Club de París, pero dispone un incremento que supera cualquier año anterior. Sobre todo si se toman los porcentajes del Fondo de Desendeudamiento sobre el total de las reservas. (Ver gráfico.)
El gasto total de la administración pública se fijó en $ 859.542.689.425 y los ingresos por recursos de capital y corrientes en $ 860.411.622.214. Está claro que el crecimiento del gasto para este año está por debajo de los pronósticos con una suba de alrededor del 16 % y los ingresos trepan en un porcentaje similar al de la inflación real en un 27,7%.
El crecimiento de la economía para 2014 está proyectado en el 6,2 %: Kicillof dijo después que 2013 terminará con un crecimiento del 7,1% (pronosticó que la industria crecerá este año el 5,1% y la construcción el 6%), lo que desató la ira de la oposición.
El dólar fue proyectado, dentro de las variables macro más importantes, en $ 6,30, por debajo de la pauta de devaluación que viene manteniendo el Gobierno durante 2013.
Esas proyecciones confirman las líneas generales con las que el kirchnerismo vino tratando el cálculo presupuestario. Hasta el año pasado el Gobierno aplicó una receta que Roberto Lavagna le enseñó a Néstor Kirchner para la elaboración de los presupuestos: se subestimaba la recaudación y se sobreestimaba el gasto para obtener de esa forma una franja de excedentes en los ingresos que después se redistribuían en partidas por resoluciones o decretos presidenciales.
Es lo que conocimos durante años como el Presupuesto paralelo o el real.
Pero con el deterioro del superávit comenzaron a aparecer otras costumbres. El Gobierno comenzó a sobreestimar el crecimiento, por ejemplo, como forma de ocultar el déficit. También la recaudación comenzó a pasar por esos maquillajes cuando las subas quedaron impregnadas del efecto inflacionario.
De ahí la protesta de ayer cuando el Ministerio de Economía anunció que el crecimiento proyectado para 2014 estaría en el 6,2%, el doble del límite que habilita a los bonistas a cobrar el cupón atado a la evolución del PBI.
"Esperamos que en 2014 nos vaya bien, creo que tendremos un año muy bueno, porque esperamos que el mundo salga del proceso recesivo y podamos festejar juntos con nuestros socios comerciales un buen año. De no ser así, el Gobierno tomará medidas para no dejar caer la actividad económica", definió Kicillof.
La oposición le salió al cruce: "De tanto mentir con los números del Presupuesto, que año tras año subestiman groseramente la realidad, para el ejercicio 2014 terminan proponiendo un ajuste fiscal más draconiano que cualquiera de los exigidos a la Argentina. Se mofan de estos ajustes y no advierten que eso es exactamente lo que proponen en el Presupuesto 2014. El incremento del ahorro fiscal surge de un incremento del 27,2% en la recaudación de impuestos y tan sólo un 15,5% de incremento del gasto primario", dijo ayer Alfonso Prat Gay. Los radicales también reaccionaron: Miguel Giubergia, vicepresidente de Presupuesto y Hacienda, pidió que citaran a Julio De Vido, Florencio Randazzo y Alicia Kirchner para analizar algunas partidas el martes antes que el kirchnerismo emita el dictamen.
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