6 de noviembre 2013 - 00:00

El progresista De Blasio arrasó y devolvió N. York a los demócratas

A contraposición del alcalde saliente, Michael Bloomberg, que sufragó en una pudiente zona de Manhattan, el imponente Bill de Blasio votó en el barrio de Brooklyn ,de clase media baja, acompañado por su esposa afroamericana, Chirlane.
A contraposición del alcalde saliente, Michael Bloomberg, que sufragó en una pudiente zona de Manhattan, el imponente Bill de Blasio votó en el barrio de Brooklyn ,de clase media baja, acompañado por su esposa afroamericana, Chirlane.
 Nueva York - Los neoyorquinos cambiaron ayer el rumbo de la política local tras dos décadas de gobiernos republicanos, al votar ayer al demócrata progresista Bill de Blasio como nuevo alcalde de la ciudad más emblemática de Estados Unidos. De acuerdo con los bocas de urna difundidos al cierre de esta edición, De Blasio obtenía el respaldo del 63,5% de los votos, mientras que el contrincante opositor, Joseph Lhota, cosechó un 35%.

Ya todos los sondeos anticipaban que el candidato demócrata de 52 años y actual defensor del pueblo de Nueva York, superaría a su principal oponente. Nueva York, la ciudad más grande de EE.UU. con 8,3 millones de habitantes, es de aplastante mayoría demócrata y tiene una población multiétnica del 33,3% de blancos, un 25,5% negros, el 28,6% hispanos y un 12,7% asiáticos.

Sin embargo, en los últimos veinte años ha estado gobernada por el republicano Rudolph Giuliani (1994-2001) y Michael Bloomberg (2002-2013), un independiente de pasado republicano que dejará el cargo a fines de diciembre tras tres mandatos.

Casado con una afroamericana bisexual seis años mayor que él y padre de dos hijos adolescentes, De Blasio se presenta como un "progresista", padre de una familia moderna y en las antípodas del actual alcalde. Entre las propuestas de De Blasio se encuentra la de aumentar los impuestos a los neoyorquinos ricos para financiar el jardín de infantes a partir de los 4 años, la construcción de 200.000 viviendas y el mantenimiento de hospitales barriales.

De Blasio fue de joven un admirador de la revolución lanzada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nicaragüense que en 1979 derrocó al régimen dictatorial de Anastasio Somoza. El candidato demócrata, de origen italiano por el lado materno y cuyo padre -de ascendencia alemana- se suicidó, ha sido concejal municipal de Brooklyn (2002-2009) y exdirector de campaña de Hillary Clinton para el Senado en 2000.

Bloomberg acudió ayer temprano a las urnas en el Upper East Side de Manhattan, una de las zonas más refinadas de Nueva York, mientras De Blasio, fue a votar algo más tarde en Park Slope, en Brooklyn, acompañado de su familia, ya convertida en el símbolo de una Gran Manzana multirracial.

En estas dos imágenes hay algo más que un paso de timón: se vislumbra el giro que está por tomar la ciudad de los imponentes edificios, la más grande de Estados Unidos. Termina la era del alcalde multimillonario afín a Wall Street, en parte sheriff y en parte "nanny" (niñera), que en 12 años ha revolucionado Manhattan, convirtiéndola en una de las áreas metropolitanas más seguras del mundo, además de una de las más severas en la lucha al tabaco y al consumo de alcohol.

A pocas horas de la votación, el ítaloamericano se dejó fotografiar en ropa deportiva y zapatillas mientras llevaba la ropa sucia a la lavandería. A costa de ser acusado de populismo, De Blasio lucha por una metrópolis inclusiva.

Su victoria será una señal fuerte también para la política nacional, con Nueva York que se dispone a tener un nuevo alcalde demócrata después de 20 largos años.

En clave nacional también se leyeron todas las pugnas electorales del día: en particular en New Jersey y en Virginia, donde se votaba para elegir a los respectivos gobernadores. En el primero ya estaba escrita la confirmación de Chris Christie que anoche obtenía el 60,4% de los votos. Los sondeos daban claramente una ventaja descomunal para este republicano moderado, cuyo éxito es visto por muchos observadores como el trampolín de lanzamiento hacia las presidenciales de 2016.

Se esperaba otra señal en Virginia, donde Ken Cicunelli, afín al Tea Party, peleaba cabeza a cabeza con el demócrata Terry McAuliffe. Al cierre de esta edición ambos candidatos estaban empatados con el 46.5% de los sufragios.

Cucinelli, afín al movimiento ultraconservador de los Tea Party, fue favorito indiscutido hasta que pagó la intransigencia de esa parte de su partido que provocó el "shutdown" y la reciente parálisis política impuesta por la derecha en el Congreso. Nuevos alcaldes se elegían ayer también en las ciudades de Boston (que durante 20 años ha tenido siempre al mismo), Seattle, Detroit, Minneapolis y Houston.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero