Las cifras divulgados al cierre de esta edición confirmaban que el PT sufrió ayer su mayor descalabro en los últimos 20 años, por lo menos en las mayores ciudades del país.
Con 88,06% de las urnas escrutadas en la capital económica de Brasil, de 12 millones de habitantes, el candidato del socialdemócrata PSDB, Joao Doria, cosechaba 53,31% de los votos y se ubicaba muy por delante del alcalde saliente, Fernando Haddad, del PT, con 16,62% de apoyo.
El ascenso de Doria en San Pablo deja en muy buena posición al PSDB, que apoyó el impeachment de Rousseff y hoy es parte de la alianza que gobierna el país con el presidente Michel Temer, del partido de centroderecha PMDB. Esta agrupación respaldaba la candidatura de Marta Suplicy, una exmilitante del PT que dejó las filas del partido.
Estas elecciones eran consideradas una antesala de las presidenciales de 2018 y las primeras que se realizan desde el impeachment de Rousseff, destituida el 31 de agosto acusada de manipular las cuentas públicas. Temer asumió su mandato hasta fines de 2018 y los resultados de estos comicios mostrarán cómo se redistribuirán las fuerzas de cara a las presidenciales de ese año.
En Río de Janeiro, otro de los mayores municipios brasileños, habrá segunda vuelta el 30 de octubre entre el obispo evangélico y senador Marcelo Crivella y el candidato Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), formado por disidentes del PT.
Con 44% de las urnas escrutadas, Crivella tenía 27,63% de los votos, contra Freixo, que cosechó 18,47%. El PT no presentó candidato propio a la alcaldía carioca, pero tanto Lula da Silva como Rousseff apoyaron a la candidata comunista Jandira Feghali, que quedó fuera de la carrera por el balotaje.
La votación para elegir más de 5.500 alcaldes y decenas de miles de concejales de 26 estados federales, obligatoria para gran parte de los más de 144 millones de empadronados, no había registrado "ningún incidente grave" hasta media tarde, informó el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Tras una serie de asesinatos -especialmente en el estado de Río, donde 15 aspirantes a alcalde o concejal fueron asesinados-, el Ministerio de Defensa desplegó 25.000 militares para reforzar la seguridad en 488 ciudades de 16 estados donde se registraron actos violentos. El presidente del TSE, Gilmar Mendes, afirmó que estas elecciones son "las más violentas" de los últimos años, especialmente en Río, "donde el crimen organizado, las milicias y los narcotraficantes participan en el escrutinio y tienen candidatos".
De acuerdo con analistas, una ola de desencanto con la política tradicional le pasará la cuenta a este partido, uno de los más manchados por el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que sacudió tanto a la clase política como empresarial brasileña.
La caída de Rousseff y las acusaciones de corrupción que cercan a Lula en el caso de la petrolera empeoran el panorama de esta agrupación, que tendrá un camino cuesta arriba para los comicios de 2018. A esto se suman una economía en recesión desde 2015 y doce millones de desempleados.
| Agencias AFP, Reuters, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |

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