Esta semana servirá para comprobar si lo que sucedió el viernes con el dólar fue un movimiento habitual de fin de mes o un cambio de tendencia. El Banco Central tuvo que vender más de u$s 50 millones para satisfacer la demanda y evitar que el precio suba. La mesa de dinero de la entidad que dirige Martín Redrado fue contundente. Vendió desde el principio de la rueda como para que no quedaran dudas de que lo quería mantener en ese nivel de precios.
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El dólar marginal, que se disparó a $ 3,83, parece vaticinar que junio va a ser más complicado. Que el público se va a cubrir con dólares. Por de pronto, el monto de negocios en las casas de cambio y bancos creció.
Hubo más demanda del público y de ahorristas que en ruedas anteriores. El Central envió señales nítidas. Cuando el dólar subió de $ 3,7440 a $ 3,7460 a primera hora de la rueda, salió a vender. Pero la demanda no se detenía y el dólar llegó a tocar $ 3,7490, precio en el que cerró en el Forex-MAE, el principal mercado mayorista.
En las casas de cambio se mantuvo a $ 3,76, pero hoy puede subir un centavo si la tendencia a las compras continúa. Los que estuvieron muy activos fueron los «arbolitos». En las calles de la City o en las galerías eran abordados por compradores. Ellos los guiaban hasta las «cuevas» donde se hacían de dólares a $ 3,83, dos centavos más que el viernes.
Que la tendencia haya cambiado no quiere decir que los precios del dólar se escapen. El Central tiene la capacidad suficiente para regular los valores. La diferencia está en que hasta el jueves la entidad monetaria compraba dólares para que la divisa no bajara y ahora debe vender para que no suba.
No es una señal de tranquilidad cuando se vienen vencimientos de bonos en dólares y se van a necesitar de todas las divisas disponibles para que las reservas no disminuyan. A cuenta de lo que pueda suceder, en el OCT-MAE, el mercado de futuros, todos los fines de mes a partir de julio subieron alrededor del 0,15%.
En el mercado de bonos, a todo esto, se operó con más tranquilidad, aunque los títulos nominados en pesos retrocedieron. Parecen haber llegado a un techo. Las malas mediciones del costo de vida del INDEC les ponen un límite muy cercano a las subas e impiden que se conviertan en un instrumento de inversión genuino. Hoy por hoy, los bonos en pesos son para especuladores que hacen enormes ganancias en poco tiempo. Lo opuesto de lo que quiere lograr el Gobierno en el mercado financiero.
Los bonos en dólares, en cambio, siguen firmes y se han convertido en las mejores inversiones del mes con ganancias considerables como las que dejó el Boden 2015, que subió casi un 30% en mayo. Si el dólar sigue pedido, habrá que ver lo que sucede. Por un lado, el inversor de títulos en dólares puede verlos subir por el mayor valor en pesos, pero por el otro puede creer que el riesgo está aumentando. La clave está en la fe que tienen en que el Gobierno pagará los títulos en dólares en cada vencimiento sin imponer canjes.
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