16 de octubre 2012 - 00:00

El reclamo del rugby

La primera semana post Rugby Championship no fue la que todos pensamos sería. Venía bien; mientras jugadores empezaban el obligado regreso a sus clubes europeos o aprovechaban el tiempo libre, el resto seguíamos hablando de lo bueno que había sido este primer campeonato de Los Pumas.

Mientras discutíamos si estaba bien celebrar el buen desempeño por encima de los resultados -cuando se juega contra los mejores del mundo a veces no es ganar lo que hay que perseguir y sí mejorar partido a partido- el mundillo del rugby fue sacudido con un golpe inesperado.

Engañarse y creer que el rugby a nivel internacional es todo lo lúdico que se pretende para el rugby de base, de clubes, es no entender bien cómo pica la pelota ovalada. El rugby al mas alto nivel encierra un montón de otras cosas que son muy positivas como espejo de los niños pero tiene también lados menos vistosos y que pasan por el mercantilismo.

Acá no sólo entra el profesionalismo que está más que presente en el rugby de Los Pumas y está bien que así sea, pero existen otras presiones y conductas humanas que, mantenidas bajo cierto perfil, no afectan el amor que los hinchas tienen por la camiseta y lo que representa.

En una nota publicada por el diario La Nación el jueves pasado, Patricio Albacete realizaba una serie de denuncias sobre lo difícil que había sido el Rugby Championship en algunos ítems. El título anticipa una batalla abierta. «Lo último que se prioriza es el equipo,» decía el gigante segunda línea que por trayectoria y personalidad puede decir lo que se le antoje.

La reacción de sus varios dichos y la editorial en la misma edición titulada «En el rugby hace falta prolijidad» buscaron mostrar una realidad dolorosa de un rugby que está intentando crecer a los golpes.

Estas dos notas generaron una crispación en el ambiente que no era lo que se hubiera esperado en una semana que a priori pintaba positiva, de balances, de analizar lo que había pasado y cómo seguir adelante.

Las quejas de Albacete son sobre hechos puntuales que él vio, sufrió o le molestaron. Son temas que se podrían haber ido resolviendo a lo largo de los casi tres meses y medio que duró la movida del Rugby Championship, pero que evidentemente no se pudieron encauzar. Habló también del robo de dinero en la UAR, anunciado hace un mes.

Como lo plantea él, son temas complicados. Pero habiendo hablado con algunos referentes del equipo y miembros del staff técnico, además de gente en la UAR, la sorpresa de los dichos de Albacete caló muy hondo. No sólo por el contenido, por el momento en que fueron dichos y por los metamensajes de Albacete.

A la prensa se le exige que sea investigadora, fiscal, luego jueza y eventualmente parte. Esta pelea -que supera los confines y necesidades mismos del equipo por la cantidad de frentes abiertos- es de difícil análisis. No será la última vez que escuchemos sobre este tema. Lástima que fue en una semana en la que todos deberíamos haber estado festejando el debut de Los Pumas en el rugby del más alto nivel.

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