24 de agosto 2009 - 00:00

El rock no le disgusta al vanguardista Tricky

En su concierto, Tricky pareció querer demostrar que él no es un intelectual avant-garde sino un simple cantante de rock.
En su concierto, Tricky pareció querer demostrar que él no es un intelectual avant-garde sino un simple cantante de rock.
Tricky, Teatro Colegiales, Viernes 21: Tricky (voz), FranBelmont (voz), Pete Clemens (bajo), John Maiden (bateria), Gareth Bowen (teclados), Tristan Cassel (guitarra).

Ya hay demasida gente apretada esperando que empiece el show de Tricky, cuando se apagan las luces y suena... Phil Collins, con su hit «In the air tonight». Algunos chiflan, otros aplauden ante esta extraño intro para un show supuestamente moderno y electrónico-avant garde. Pronto, y también en este prólogo, ya es Tricky y su banda los que aportan otro hit ochentoso, «Sweet Dreams» de Eurythmics.

La luz casi nunca se centra en el cantante, que pronto hipnotiza por completo a sus fans agolpados como en tren suburbano para ver de cerca al mítico colaborador de Massive Attack. Entonces no sólo lo ven de cerca sino que también lo tocan: en un cover del clásico de Motorhead «Ace of Spades», Tricky -semidesnudo, con unos jeans de tiro bajo al estilo hip hop/tumbero- se arroja sobre las cabezas de sus fans y es arermolinado entre el publico delirante, que aprovecha ese momento de la mitad del show para subirse, de a medio centenar, al escenario, en un cuadro que puede parecer un poco insensato -y tal vez lo sea en cuestiones de seguridad- pero que no fue tan espontáneo como se podría pensar, sino que Tricky suele repetir en todas sus presentaciones de este tour.

Esta descripción explica a las claras que su show, finalmente, es mucho más rockero de lo que se podía pensar, con una formación no convencional de bajo, guitarra, batería y teclados y una excelente cantante muy bien aprovechada en temas más suaves, aunque obviamente Tricky domine el escenario solo, especialmente sobre el impresionante final con deformaciones de sus propios temas como «I Wish I Was A Superstar», sacados de su molde eléctronico para transferirlo a este más crudo estilo rocker.

El cantante inglés tocó temas de sus mejores discos: «Maxinquaye», «Premilenium Tension» y «Near God», que incluyeron grandes momentos como «You Promise Me Poems» y covers de otros artistas como XTC y hasta The Cure, incluyendo una rarísima adaptación de «The Lovecats». La banda sonó siempre contundente aunque sin lugar para lucimientos personales, aunque hacia el final el baterista John Maiden demostró su dimensión como soporte principal del grupo. En síntesis, Tricky pareció querer demostrar que eso del trip ho es un cuento chino, y que él no es un intelectual avant-garde sino un simple cantante de rock, aunque obviamente en esto también hay algo de pose.

En todo caso el show fue no sólo soprendente, sino excelente en casi todos los aspectos excepto tal vez el público, algunos de cuyos integrantes hablaron incesantemente en medio de la música y los chistidos de quienen no iban a adquirir patente de snob sino a escuchar buena música.

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