8 de junio 2015 - 00:00

El socialismo cerró campaña en Rosario

Después del debate televisivo, los principales candidatos se concentraron en los últimos actos de campaña. Del Sel  habló con vecinos sobre inseguridad y Lifschitz cerró en Rosario con una masiva caravana.
Después del debate televisivo, los principales candidatos se concentraron en los últimos actos de campaña. Del Sel habló con vecinos sobre inseguridad y Lifschitz cerró en Rosario con una masiva caravana.
 Santa Fe - Arrancó el tiempo de descuento para las elecciones generales del próximo domingo, en las que se elegirá al sucesor del socialista Antonio Bonfatti en una reñida compulsa que es clave para el armado político nacional.

Ayer, mientras el candidato del oficialismo, Miguel Lifschitz, cerró su campaña en Rosario, el aspirante del PRO, Miguel Torres del Sel, dedicó gran parte de la jornada a tomar contacto con habitantes de las zonas más castigadas por la inseguridad, el tema que aparece al tope de las demandas del electorado.

El exMidachi reclamó al resto de las fuerzas políticas atender este flagelo y pidió "volver a poner de pie" a la institución policial, al tiempo que aseguró que "trabajará en la prevención y en el desarrollo urbano".

Por su parte, el postulante del Frente para la Victoria, el diputado nacional Omar Perotti, hizo un alto en la campaña para presenciar el partido entre Rosario Central e Independiente. Perotti sostiene aún por estas horas que la pelea por el segundo puesto se dará entre el justicialismo y el Frente Progresista, de acuerdo con las encuestas que maneja el kirchnerismo de la provincia.

En tanto, el gobernante Frente Progresista concentró ayer todo su poder de fuego en Rosario, máximo bastión del socialismo y plaza electoral determinante, donde realizó una caravana por el centro de la ciudad. Participaron, entre otros y además de Lifschitz, Hermes Binner; la candidata a reelegir en la intendencia, Mónica Fein, y Bonfatti, que se consagró en las PASO como el gran elector de aquella jornada al arrasar en la pelea por una banca en la Cámara de Diputados local.

A 6 días de la elección, los principales protagonistas de esta radicalizada batalla por la gobernación afinan al detalle sus últimos discursos y concentran sus esfuerzos en capitalizar el valor de cada uno de los gestos.

Esa -por momentos excesiva- práctica de la templanza que se instaló en los últimos días tuvo su prueba de fuego el sábado en el debate televisivo que encarnaron los cinco aspirantes a la Casa Gris.

El saldo de ese encuentro confirmó la necesidad de unos y otros de exhibir la capacidad de músculo suficiente para cambiar el rumbo de la provincia, o para continuar el modelo actual en el caso de Lifschitz.

Hubo pocos -o nulos- momentos de nervio televisivo, sólo matizado en un momento por la intervención del candidato de la izquierda, Octavio Crivaro, que no ahorró definiciones a la hora de confrontar o criticar las acciones de sus rivales. En tanto, algo desdibujado quedó el aspirante del Frente Renovador, Oscar Martínez, que se perdió en un tibio esfuerzo.

Los otros tres, Del Sel, Perotti y Lifschitz, centraron sus propuestas en la cuestión de la seguridad, el talón de Aquiles y la mayor tenaza electoral.

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