1 de septiembre 2009 - 00:00

El sueño de una soprano peronista

Dinero para obras por amor al teatro: la presidente Cristina de Kirchner ayer en la Casa del Teatro, rodeada, entre otros, por Lito Cruz, Jorge Pandolfi y Nacha Guevara.
Dinero para obras por amor al teatro: la presidente Cristina de Kirchner ayer en la Casa del Teatro, rodeada, entre otros, por Lito Cruz, Jorge Pandolfi y Nacha Guevara.
A Cristina Fernández de Kirchner le encanta visitar la Casa del Teatro. Lo hizo el pasado 19 de mayo para entregar un subsidio de 350.000 pesos y prometer otro para fines de año, y volvió a hacerlo ayer por la tarde para inaugurar las obras de remodelación que se efectuarán con ese dinero. En su discurso de ayer evocó, una vez más, al antiperonista converso Jacinto Pérez Heredia y a la fundadora de la Casa, la legendaria soprano Regina Pacini de Alvear, sobre cuya memoria urdió una rara figura de peronismo «avant-la-lettre».

Comparando su propio caso con el de la esposa de Marcelo Torcuato de Alvear, y para remarcar las diferencias entre una política tan expuesta a las críticas y una artista en la torre de marfil, la Presidente expresó: «La señora de Alvear se salvó por ser cantante lírica y porque no se casó con un líder peronista y popular. Tengo que decirlo. Era una gran artista y se casó con un hombre emblemático de la alta sociedad. Quizá la vacunó contra la maledicencia, la difamación y la mentira», dijo.

Otros tiempos

Cuando se casó Regina, en 1907, el general Perón andaba por sus 12 años. Pero, más allá del comprensible símil -con el peronismo, tan eterno y proteico como el agua y el aire, nunca se incurre en anacronismos-, hay otro que quizá la mandataria no tuvo en consideración. No se sabe a ciencia cierta contra cuántas cosas más vacunó a su esposa don Marcelo Torcuato, pero seguramente también lo hizo contra la exposición pública: ella, al dar el sí, debió resignar su carrera lírica, y con ello no sólo quedó a resguardo de la maledicencia o la difamación, sino también hasta de la mínima crónica de algún maledicente crítico de ópera que pudiera cuestionarle un agudo destemplado.

Regina lo hizo por amor, desde luego, pero eran otros tiempos: hoy no se vería con buenos ojos, y mucho menos con los de la Presidente, semejante renuncia profesional y personal. Ayer mismo, en la Casa del Teatro, lo sostuvo al decir que «las mujeres debemos ser valoradas por lo que hacemos y no sólo por el género». Shakira nunca haría algo semejante al gesto de Regina.

Del anciano productor de telenovelas y descubridor de talentos Pérez Heredia, a quien ya había elogiado en mayo último cuando él, en persona, le confesó haberse arrepentido por los conceptos que en su momento vertió sobre el movimiento histórico, la Presidente recordó que «él había sido el más grande difamador de Eva Perón, porque no es peronista, pero lo que hizo aquí ha sido maravilloso». Hoy uno de sus huéspedes, Pérez Heredia reconoció ayer que Cristina de Kirchner está haciendo todo lo posible por la Casa del Teatro.

Radiodifusión

De inmediato, la Presidente dio las gracias «a todos en nombre de aquellos que sufrieron ofensas por pensar, como Nelly Omar, proscripta durante 17 años por ser peronista. La persecución o estigmatización de la gente debe quedar atrás, especialmente cuando vivimos en una sociedad que tiene el derecho de votar democráticamente». Y concluyó con una referencia más al proyecto de radiodifusión, «que tiene que ver con los artistas y los contenidos nacionales. Ese proyecto promueve el trabajo y la identidad nacional. Los que comercializan las señales del transporte no pueden determinar los contenidos», afirmó.

El presidente de la Casa, Jorge Pandolfi, reconoció al término del discurso que la Presidente es «la promotora de todo esto», en relación con las obras de remodelación. «Ella puso los medios económicos para que haya más confort para los pensionados, en un marco de prosperidad mayor que el que esperábamos recibir».

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