24 de agosto 2016 - 00:00

El teatro a la hora de la siesta

Cada vez hay más salas que ofrecen funciones vespertinas, aun en la semana. El fenómeno tiene varias causas, que van desde lo económico a la inseguridad, y las elecciones estéticas.

Pionera. “Mi hijo sólo camina un poco más lento”, prefiere, además del horario, la luz natural.
Pionera. “Mi hijo sólo camina un poco más lento”, prefiere, además del horario, la luz natural.
Últimamente, al consultar la cartelera teatral, se descubre que varias obras importantes del teatro independiente pueden verse sólo al mediodía o a la tarde, con alguna opción nocturna. Contrariamente a la costumbre, una docena de obras del off (y algunas del circuito oficial en el Cervantes) optaron por la hora de la siesta. Las razones son varias: van desde decisiones estéticas, que sus directores defienden a rajatabla, hasta la conveniencia de sumar obras a la tarde para que sostener salas alernativas resulte más redituable. También está el factor "seguridad", por el que la gente, sobre todo mayor, prefiere volver temprano a su casa, o el desborde de público que agota funciones nocturnas al que se le ofrecen ahora otras alternativas.

"Mi hijo sólo camina un poco más lento", de Ivor Martinic, dirigida por Guillermo Cacace, se puede ver en Apacheta los sábados y domingos a las 11.30 y a las 14. Se ha convertido en el fenómeno del off este año, como hace más de una década "La omisión de la familia Coleman", de Claudio Tolcachir. La defensa que Cacace hace del teatro diurno, como en el dogma danés, se explica por una cuestión ética y estética. Su obra siempre se ensayó de día y con luz natural, y eso nunca pensó en revertirlo: "El público que viene a esa hora ama tener una experiencia, no sólo teatral. Y uno cuando va al teatro no siempre tiene una experiencia, algunas veces asiste a un ritual vacío", dijo a este diario. "Es decir, la pieza conjuga muchas condiciones que hacen que nadie quede exento de transformarse con lo que pasa cada fin de semana en nuestra sala. Esto excede el gusto y no obstante, para bien de la obra, también gusta muchísimo".

Cacace, también propietario de la sala Apacheta, niega que en su caso la decisión de programarla en ese horario tenga que ver con lo económico: "En 95% de los casos siempre se programa con el eje puesto en encontrar la mejor circunstancia para que la obra pueda arriesgar artísticamente. En nuestro caso tocamos madera y decimos que, en este año complejo, no nos podemos quejar. Todas las obras están funcionando bien. Algunas veces, al no tener soporte publicitario, cuesta más comunicar situaciones de excelencia como la de la obra 'Los hombres vuelven al monte'. Lo que allí pasa es de un compromiso demoledor. Es de esas obras que no se pueden dejar de ver porque uno realmente se habría perdido algo. Y lo puedo decir con soltura porque es la única obra de las que se hacen en Apacheta con la que no tengo nada que ver en términos de proceso creativo. Se trata de un actor, Iván Moschner, un texto y un director, Fabián Díaz, en un inmejorable nivel de encuentro".

"Como si pasara un tren", de Lorena Romanin, se presenta en El Camarín de las Musas los viernes al mediodía, los domingos, a las 17 y a las 19. Romanín explicó: "Es cierto que viene público teatrero en esos horarios pero también es cómodo, especialmente para la gente mayor, para la que a las 21 ya es tarde. Hay que pensar en nuestras abuelas, cuando no iban a las cenas porque se les hacía muy tarde. Y en invierno es un horario maravilloso. La tarde del domingo se acostumbra desde hace años. Recuerdo la obra de Veronese, "El hombre que se ahoga", que iba a las 16. Nosotros empezamos los jueves a las 21 y cuando cambiamos de horario nos dijeron que el domingo a las 17 iba mejor. El público de la noche es más juvenil, en cambio al mediodía viene gente más grande".

"Adela está cazando patos", de Maruja Bustamante, se estrenó el último domingo a las 16 en Espacio Callejón. Bustamante sostuvo: "Es un horario bueno para poder hacer otras cosas a la noche. El teatro al mediodía me parece un golazo, permite que colegas y personas que de noche prefieren quedarse en casa puedan ver teatro, que es el arte del encuentro. Es cierto que en lugar de 2, se puede hacer 3 funciones en un día, o más en la misma sala. Pero diversificar los horarios también supone dar aire a los otros horarios; hay muchas obras haciendo fila para poder ser programadasPor la baja del consumo se hacen promociones y toda clase de estrategias. La consigna es resistir. El teatro es uno de los más resistentes, la regla es: se hace la función mientras haya la misma cantidad de personas arriba y debajo del escenario. Una vez Pavlovsky contó que lo hizo para una sola persona que se cruzó el pueblo en bicicleta para verlo".

"Nerium Park", de Josep María Miró, dirigida por Corina Fiorillo y con la actuación de Claudio Tolcachir, se presenta en Timbre 4 los jueves a las 17 y domingos a las 19.15. Fiorillo destacó: "El horario es circunstancial, somos animalitos de costumbres. ¿Cuándo se fijó que el teatro se hace de noche? Hay muchas actividades culturales diurnas, abrir nuevos hábitos siempre es bueno. Necesitábamos poder combinar otro horario de función ya que la nocturna estaba agotando todo el tiempo y al empezar a combinar los horarios de los actores salió la tarde y en un día laboral. Inaugurar tardes de meriendas teatrales en día de semana, en medio de una ciudad como Buenos Aires, es bueno. Nos tiramos a la pileta. Si el espectáculo funciona, no hay horario que no funcione. El público adoraría el teatro de tarde y creo que el mediodía es maravilloso, como lo ha hecho la música clásica: por años los conciertos del mediodía fueron siempre con una excelente respuesta de público".

Otras obras que hay hoy en horario vespertino son "La crueldad de los animales", de Cacace, en el Teatro Cervantes (domingos a las 18); "Tribus", de Nina Raine, dirigida por Tolcachir (Timbre 4, sábados a las 17); "Nada del amor me produce envidia", de Santiago Loza, dirigida por Diego Lerman (Timbre 4, domingos a las 17); "La suerte de la fea", de Mauricio Kartun, dirigida por Paula Ransenberg (Timbre 4, domingo a las 17); "Beckett vs. Beckett", dirigida por Omar Aita y Ruben Pires (El Tinglado, domingos a las 16); "Los corderos", de Daniel Veronese (Teatro Cervantes, viernes, sábados y domingos, a las 18); "Leonardo", de Gerardo Hochman (Cervantes, sábados y domingos a las 15); "El andador", de Norberto Aroldi, dirigida por Andrés Bazzalo (Teatro de la Ribera, viernes, sábados y domingos, a las 15) y "Mis tres hermanas. Sombra y reflejo", de Marcelo Savignone (La carpintería, domingos a las 16).

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