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El tiro del final
Todos abrazan a Milton Caraglio, quien terminó muy emocionado con su gol, que le dio el triunfo a Central. Al ser reemplazado, al delantero se le cayeron unas lágrimas.
Rosario Central volvió a mostrar sus dificultades para definir, que con la ausencia por lesión de Luciano Figueroa se agravaron y aunque, impulsado por su público, buscó atacar desde el primer minuto, siempre le faltó la última puntada o chocó contra un Pablo Migliore que tuvo una gran actuación.
Central jugó mejor 11 contra 11 que cuando San Lorenzo se quedó con 9. Un gran trabajo de Jonathan Gómez y con el apuntalamiento de Mario Paglialunga, se hizo dueño de la mitad de la cancha y atacó permanentemente a un San Lorenzo, que intentó jugar de contraataque con la velocidad de Sebastián González y Bordagaray y con Bernardo Romeo como única referencia ofensiva, pero en el primer tiempo muy pocas veces lo logró.
Al comenzar el segundo, Pablo Pintos agarró de la camiseta a Santiago García y, como estaba amonestado, se fue expulsado. Simeone sacó a Romeo y puso al «Papu» Gómez para tener más control del balón y el cambio le surtió efecto, porque con 10 jugadores jugó mejor que con 11 y hasta emparejó el partido, pero a los 21 minutos, otra vez Jonathan Bottinelli cometió una imprudencia (se sacó de encima con sus manos a Ballini y el árbitro entendió que hubo agresión) y dejó a su equipo con 9.
Allí Simeone optó por defenderse poniendo al zaguero debutante Nahuel Iribarren y a Axel Juárez por Sebastián González y Bordagaray. Central volvió a encerrar a su rival en el área y lo llenó de centros; en el último, se llevó un triunfo que fue justo, pero parecía que no llegaría.


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