26 de octubre 2010 - 00:00

El tormentoso año de Merkel

Berlín - El Gobierno de centroderecha de la canciller alemana Angela Merkel cumple un año sumido en la impopularidad y determinado a recuperar el tiempo perdido en los primeros meses de gestión.

Democristianos (CDU), socialcristianos (CSU) y liberales (FDP) firmaron el 27 de octubre de 2009 el contrato que sellaba la aspirada alianza de centroderecha para poner fin a un «matrimonio de conveniencia» de conservadores y socialdemócratas y permitir el regreso al poder de los liberales tras una sequía de once años.

El contrato de coalición fue rubricado de forma emblemática en la representación del Gobierno de Renania del Norte-Westfalia, cuyos destinos regía entonces el centroderecha. Hoy en día, Renania del Norte-Westfalia está en manos nuevamente de socialdemócratas y verdes, y de llamarse a elecciones generales en este momento, estos partidos y no la alianza de Merkel estarían en condiciones de hacerse con el poder en Berlín.

Al asumir la coalición «negro-amarilla» (por los colores de las formaciones), el presidente del Partido Liberal y nuevo vicecanciller (vicejefe de Gobierno) y ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, prometió un «cambio mental y político» en el país. Pero en su lugar, los «socios naturales» se enzarzaron en rencillas interminables en temas como la política tributaria o la sanitaria. Aprobaron rebajas impositivas a los herederos de fortunas y a los hoteleros que desataron la indignación del hombre de la calle y pusieron en alerta a Merkel.

Las promesas de rebajas fiscales generalizadas que proclamó el FDP en campaña nunca llegaron y su popularidad se desplomó.

Los grandes temas se fueron aplazando hasta después de las esperadas elecciones regionales en Renania del Norte-Westfalia en mayo pasado, en las que el centroderecha fue desbancado por un Gobierno minoritario de socialdemócratas y verdes.

Westerwelle llenó más de una vez los titulares al comparar los beneficios de ayudas estatales para los desempleados con la «decadencia del Imperio Romano» y por llevar a correligionarios en sus viajes al extranjero.

Merkel, por su parte, fue criticada en Europa por demorar -con vista a las elecciones regionales- la anuencia de Alemania al paquete de ayuda financiera a la atribulada Grecia. Aun cuando Alemania está saliendo más rápido de la crisis, la ciudadanía tuvo durante mucho tiempo la sensación de que el Gobierno no tomaba el toro por las astas.

Ahora, un año después, los socios del centroderecha han acelerado el ritmo. Acordaron reducir el Ejército y suspender el servicio militar. También convinieron una reforma del sistema sanitario que costará más a los asegurados y decidieron prolongar la vida útil de las centrales nucleares.

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