3 de enero 2017 - 22:01

“El tutor”, o la sala de espera como espacio para el voyeur

La exhibición, en la Fundación OSDE, con curaduría de Lucie Haguenauer, está compuesta por citas, evocaciones e imágenes, entre ellas fragmentos del film “La lección de piano”, de Jane Campion.

El tutor. La exposición de los artistas Séverine Hubard y Julián D’Angiolillo puede verse en la Fundación OSDE hasta mediados de este mes.
El tutor. La exposición de los artistas Séverine Hubard y Julián D’Angiolillo puede verse en la Fundación OSDE hasta mediados de este mes.
La exhibición "El tutor", un proyecto de los artistas Julián D'Angiolillo y Séverine Hubard, con curaduría de Lucie Haguenauer, se exhibe en la Fundación OSDE. La imagen de una mujer rodando por las escaleras configura el momento más dramático de la historia que relatan los artistas. El proyecto comienza con una intervención en las dos salitas del primer piso; luego, la obra prosigue con el video de una performance. La obra establece una extraña relación entre el "tutor", que se ata a las plantas para mantenerlas erguidas, y las muletas utilizadas para paliar los efectos de un accidente o enfermedad.

Si bien la palabra "tutor" alude a los aparatos ortopédicos tanto como a las varas o cañas que mantienen verticales a las plantas, el término abre posibilidades interpretativas diversas acerca de la función más o menos necesaria y rigurosa del tutelaje. Haguenauer sostiene: "Partiendo de esta doble referencia, Hubard y D'Angiolillo se apropian de la arquitectura, escenifican una sala de espera con reminiscencias médicas, nos hacen adentrarnos en construcciones complejas, nos sorprenden con sonidos y proyecciones de imágenes performáticas en las que son los propios artistas quienes ponen el cuerpo".

El arte contemporáneo está hecho de citas y evocaciones y "El tutor" despierta una marea de recuerdos. Para comenzar, en esa parodia de sala de espera se escucha un pianista que interpreta a Chopin con la monotonía de un estudiante, sin el brillo del concertista. Hay algunas escenas de "La lección de piano", la película de Jane Campion, que reaparecen ante nuestros ojos. No obstante, para acceder al interior de la obra, es preciso ingresar reptando por el oscuro pasadizo que se abre en el interior de la chimenea. También había que atravesar un túnel muy estrecho para ingresar a la escalofriante construcción del artista alemán, Gregor Schneider, quien ganó con su obra el León de Oro de la 49° Bienal de Venecia. Y hasta aquí la semejanza. Las salas de OSDE configuran una cámara Gesell, permiten observar sin ser vistos a quienes aguardan en la pulcra sala de ingreso, donde las plantas tienen muletas en lugar de cañas que las enderezan. Un gesto surreal que estimula el pensamiento: "¿Cómo se endereza la conducta del hombre?".

El visitante, aislado para experimentar el encuentro con una pantalla de video en una sala en penumbras, debería encontrar sus propias respuestas. Allí está la francesa Séverine Hubard interpretando el papel de una esforzada minusválida que intenta sobrepasar los límites y se dedica a enderezar y acariciar las plantas con sus propias manos. Cuando acomoda unas sillas, sus piruetas de lisiada, por momentos desesperadas aunque a veces juguetonas, traen a la memoria las volteretas de la bailarina de los videos "Seances" y "Thoneteando" de Pablo Reinoso que, a la vez, recuerdan las de Charles Chaplin y Buster Keaton. Escenas que afloran del inconsciente estético de cada espectador. Las ironías sobre las situaciones de incomodidad que depara recorrer el mundo, en este caso subir las escaleras de OSDE con muletas, se materializan con humor en las ridículas peripecias tanto como en la feroz imagen de un cuerpo inerte. Al finalizar la proyección la artista está en lo alto, girando como una equilibrista con un arnés.

Si se mira con cinismo, la presencia de la cámara Gesell hoy usada para investigaciones de marketing, y el tema de la protección médica, desarrollado en una fundación perteneciente a una empresa que, más allá de la búsqueda del bien común persigue el lucro, pone en evidencia la brecha cada día más amplia que se abre en la Argentina entre los sectores públicos y privados. El arte cae en la trampa del mundo que pretende satirizar. Por otra parte, las fronteras entre los géneros del arte actual (instalación, fotografía, performance, escultura, publicaciones, video) se vuelven cada día más difusas. Desde el título del proyecto, la palabra "tutor" abre posibilidades interpretativas acerca de la función más o menos rigurosa del tutelaje y la necesidad de utilizar un corrector. Las cuestiones de esta muestra desbordan lo artístico, intentan que el espectador admita el encuentro con lo inesperado y trate de comprender el sentido de un arte que habla de la fragilidad del cuerpo e incluso de la muerte, de la disolución y la violencia, en medio de los acontecimientos de un mundo que provoca desconcierto y se vuelve desolador.

Metáforas

Los artistas y la curadora expresan en lenguaje metafórico el deseo de construir espacios que alberguen sus deseos acaso excesivos y sus temores, hablan sobre las dificultades de sobrellevar la realidad.

Hubard ganó fama con una obra en el cerro Cárcel de Valparaíso, Chile, donde descubrió una "ruina moderna" que se asemeja al Coliseo de Roma, la clásica "ruina antigua" europea. Sobre estos vestigios construyó una similar estructura de madera. Las materias que domina el argentino D'Angiolillo son las Artes Visuales, la Dramaturgia y el video sobre el entorno urbano. En 2015 presentó su segundo largometraje "Cuerpo de letra" en varios festivales del mundo. Haguenauer es gestora cultural, investigadora y curadora, vive en la Argentina desde 2008, donde se desempeña como adjunta para los intercambios artísticos en la Embajada de Francia.

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