8 de abril 2010 - 00:00

El “Walk Of Fame” celebra sus 50 años

Los Angeles - Visiblemente conmovido, el enfermo astro de «Busco mi destino», Dennis Hopper contemplaba a finales de marzo su brillante estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Afectado por un cáncer, el actor no quiso perderse el estreno de la estrella 2.403 en la famosa acera. Y el próximo nombre ya tiene fecha: el 12 de abril, el «Gladiator» Russell Crowe también tendrá la suya en un paseo cuya historia se remonta ya medio siglo atrás.

Espacio hay de sobra en el bulevar de aproximadamente cuatro kilómetros, donde desde hace 50 años quedan inmortalizados los nombres de los grandes del entretenimiento. El creador de «Avatar», James Cameron, obtuvo su estrella el pasado diciembre mientras que ex mujer, Kathryn Bigelow, la primera mujer en alzarse con un Oscar a la mejor dirección, aún no posee ninguna. «¡Kathryn sólo tiene que llamarme!», dice Ana Martinez, de la Cámara de Comercio de Hollywood.

La «Stargirl» lleva más de 20 años organizando la ceremonia, aunque naturalmente, lleve más trabajo que una simple llamada. Anualmente, en junio, un equipo de cinco miembros elige de entre unas 300 propuestas dos docenas de nombres que tendrán su estrella el año siguiente. Cualquiera puede proponer a su candidato, dice Martinez. En la mayoría de los casos, son los propios fans o los estudios de cine quienes presentan las nominaciones, con la condición de que el nominado acepte y la cuenta de los distribuidores reciba 25.000 dólares.

Para los estudios, que normalmente prevén la llegada de sus estrellas al «Walk of Fame» para que coincida con algún estreno, la suma es una minucia en su presupuesto publicitario. Pero también los fans se las arreglan: por ejemplo, el club de fans de Liza Minnelli conseguió reunir la cantidad en los años 90 organizando kermeses y fiestas, apunta Martinez.

En torno a diez millones de curiosos de todo el mundo pasean cada año por el bulevar de las estrellas, según la Cámara de Comercio. Caminan sobre baldosas negras en las que destacan las estrellas de cinco picos, con relucientes nombres y adornos. Actualmente, el paseo está siendo sometido a un lavado de cara de cuatro millones de dólares para borrar las huellas de sus muchas pisadas.

Más de 300 estrellas aún no tienen nombre, pero recibirán a sus «propietarios» en los próximos años. Los organizadores tratan de elegir siempre un lugar adecuado para sus estrellas, aunque no siempre les cuadran los cálculos: «Fue muy triste la separación entre Susan Sarandon y Tim Robbins, sus estrellas están una junto a la otra. Y no se puede hacer nada», lamenta Martinez. La primera estrella del paseo la recibió en febrero de 1960 Joanne Woodward, que había rodado junto a su marido Paul Newman «El largo y cálido verano».

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