24 de abril 2014 - 00:00

Elecciones y moral

Elecciones y moral
En el mercado estamos acostumbrados a votar todos los días. A veces con expectativas positivas (cuando compramos un activo), otras negativas (cuando lo vendemos), y en el peor de los casos "con los pies", cuando damos un paso al costado ante la desconfianza que nos genera el mercado. La clave es que siempre votamos -incluso si parece que la elección es entre "guatemala y guatepeor"- pensando en el futuro. Porque si nos anclamos en el pasado lo único seguro es que nos vamos a equivocar, porque el pasado no se repite, aunque como dijo Mark Twain, "tiende a rimar".

El otro camino seguro a la pobreza es el voto "inmoral", que puede tomar dos formas. El primero es el voto por los "inmorales".

De la misma manera que votar por una persona de baja calaña -o que se desdice ante la primera amenaza- sólo asegura que seremos estafados (en confianza o en el bolsillo), hacerlo por una "persona jurídica" de bajos estándares éticos conlleva los mismos resultados (T.H. Choi, Business Ethics, Cost of Capital and Valuation, 2009; J.L. Blazcovich y L.M. Smith, Ethical Corporate Citizenship: Does it Pay?, 2013; Valuation Effects of Corporate Social Responsability, A. Fatemi et al, 2014; etc.).

El segundo es el voto que hacemos sólo pensando en nuestros intereses personales (ej.: me da cash, lo compro; no lo da, no lo compro), que restringe el rango de resultados posibles futuros incrementando el riesgo y reduciendo el retorno (The case for index-fund investing, Vanguard, 2014).

Cuando compremos, vendamos o demos un paso al costado, que por encima de todas las cosas nuestro voto sea "ético", porque ganemos o no, ésta es la única manera segura de no perder (y que nuestra conciencia esté en paz).

Ayer, el Dow cedió un 0,08% a 16.501,65 puntos. Hoy, anímese a votar.

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