3 de noviembre 2009 - 00:00

Empieza el plan canje por la reforma política

Empieza el plan canje por la reforma política
El nuevo cebo de Néstor Kirchner para garantizar la aprobación de la reforma política en el Congreso es ahora el piso de requisitos mínimos para que los partidos políticos puedan presentar candidatos en las elecciones. Forzado a introducir cambios en el texto original que la Casa Rosada envió a la Cámara de Diputados, el oficialismo espera paciente a que sus tradicionales aliados de centroizquierda unifiquen sus críticas al proyecto para realizar luego concesiones y exhibir su imperiosa vocación de consenso.

La misma estrategia fue magistralmente desplegada durante el debate por la ley de medios. El kirchnerismo presentó la ley como un emblema antimonopólico pero, en su versión original, dejaba librado el mercado a las empresas telefónicas. Sólo cuando el centroizquierda se unió en un mismo reclamo y proclamó la necesidad de excluir a las telefónicas del negocio audiovisual, Kirchner accedió a la demanda y abrochó la aprobación del proyecto más allá del rechazo de la UCR, PRO, Coalición Cívica y el peronismo disidente.

Anzuelo

La historia se repite ahora con la ley de reforma electoral. Kirchner puso como anzuelo un elevado piso de exigencias para que los partidos «chicos» puedan competir en las elecciones nacionales y arreciaron las críticas contra el bipartidismo y el monopolio electoral de la UCR y el PJ. Ahí apunta el núcleo duro de las objeciones de los bloques de centroizquierda, como Libres del Sur, de Victoria Donda; Encuentro Popular y Social, de Ariel Basteiro; Solidaridad e Igualdad, de Eduardo Macaluse; y hasta Proyecto Sur, de Claudio Lozano y Fernando Pino Solanas.

Después del recambio legislativo del 10 de diciembre, y como consecuencia de la derrota electoral del 28 de junio pasado, Kirchner asumirá su banca en la Cámara de Diputados con un bloque oficialista disminuido numéricamente. Tendrá sólo unos 90 legisladores leales sobre un total de 257, una cifra que no le alcanza para reunir el quórum propio de 129 diputados necesarios para blindar la gobernabilidad de Cristina de Kirchner hasta 2011. Justamente por eso resulta inverosímil que un depredador político como el ex presidente impulse un proyecto que lo aleje de sus aliados de centroizquierda, imprescindibles para construir una mayoría sui generis en el próximo período de sesiones ordinarias.

Y esa lógica explica también las declaraciones de ayer de los voceros presidenciales, Florencio Randazzo y Agustín Rossi. El ministro del Interior expondrá hoy el proyecto ante el plenario de Comisiones de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Justicia con ánimo conciliador e invitando tácitamente al centroizquierda a proponer cambios. En Olivos ya anticiparon que están dispuestos a morigerar la exigencia del 3% de los votos del total del padrón para que los partidos puedan presentar candidatos en las elecciones nacionales. Y también podría haber cambios en la exigencia del cinco por mil del padrón, distribuido en cinco distritos, para constituir una fuerza política autorizada a presentar candidaturas.

Alcances

Randazzo asistirá hoy a las 16 al Anexo de la Cámara baja para explicar los alcances de la iniciativa que establece, entre otras cuestiones, la implementación de primarias abiertas, obligatorias y simultáneas para todos los partidos.

«No sé si se va a aprobar de acá a diciembre. Nosotros cumplimos con enviarla al Parlamento. El proyecto de reforma política sintetiza el espíritu de las reuniones previas que hemos tenido con el conjunto de los partidos políticos», afirmó el ministro del Interior, en un anticipo de la victimización que el kirchnerismo ensayará en el plenario de comisiones.

Al anticipar la postura del oficialismo, también Rossi adelantó que su bloque buscará «acuerdos y consensos» para tratar el proyecto antes de fin de mes en el recinto de la Cámara baja.

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