22 de diciembre 2008 - 00:00

Empleados de AFJP, sólo bajo contrato

Carlos Tomada
Carlos Tomada
Hasta hoy, aproximadamente el 80% de los ex trabajadores de las AFJP en condiciones de traspasarse al Estado aún no ha sido asignado a ninguna repartición oficial. Mientras que la mayoría de aquellos que lograron el traspaso lo hizo mediante un contrato anual.
Mañana, el movimiento que agrupa a los trabajadores de las ex AFJP iniciarían un expediente en el Ministerio de Trabajo explicando la situación.
Cyntia Lesczynski, fundadora del Movimiento de Trabajadores de AFJP, explicó a este diario que presentarán mañana la documentación que desmiente los anuncios oficiales sobre la solución de empleo para cerca de 6.000 empleados, y que revela además los desmanejos de varios grupos previsionales.
Según la delegada gremial, «el 80% de los trabajadores que ya recibió el telegrama de su AFJP no ha sido reasignado ni sabe adónde lo será ni en qué condiciones; y el 20% restante está siendo presionado con el no envío de la misiva, de modo que ve obstaculizado su ingreso al Estado».
Cabe señalar que el requisito para poder aspirar a ser transferido a algún ente estatal es haber recibido de parte de la AFJP el telegrama de desvinculación directa, aunque esto no implica haber cobrado la indemnización correspondiente.
Ocurre, además, que la mayoría de aquellos que sí han sido reasignados en algún organismo estatal están siendo contratados por convenio laboral cuya duración es en promedio de un año. Hay casos en que el contrato es de menor plazo, pero en todas las versiones se trata de convenios renovables.

Excepciones

Es decir que a contramano de lo que estableció la ley que eliminó las AFJP, el Gobierno no incorpora a los trabajadores del extinto sistema de capitalización a planta permanente, como correspondería según el compromiso expresado en la normativa vigente. «La ley garantiza la estabilidad laboral y eso no es pasar a ser planta transitoria de un ente estatal», señaló Lesczynski.
Distinta parecer ser la suerte de unos pocos que fueron asignados a la AFIP y al Banco Central que habrían sido empleados en planta permanente. Serían principalmente cuadros técnicos. Pero la incertidumbre de estos miles de trabajadores se acentúa en algunos casos por la actitud de sus ex empleadores. En muchos casos, las administradoras les manifestaron que no quieren enviarles el telegrama bajo el pretexto de querer contratarlos en alguna compañía del grupo previsional. Estos trabajadores son tentados con el ingreso a una comercializadora de productos financieros, o a una compañía de seguros de vida o de retiro. Sin embargo, gran parte de ellos prefiere pasarse al Estado, creyendo que se aseguran estabilidad laboral. Pero no pueden hacerlo sin el telegrama de despido.
Por otra parte, como la mayoría de estos trabajadores se desempeñaban como promotores, sus ingresos tenían un alto componente variable (comisiones por afiliaciones). Por eso habían acordado, de palabra, con la cartera laboral que ingresarían al Estado con un salario que fuera el promedio de los últimos sueldos de este año. Pero en la actualidad pocos pueden decir cuánto cobrarán: «A algunos les dicen que van a ir al PAMI, por ejemplo, pero sin especificar a cuál oficina y con qué salario», contó la delegada.
Hay otros empleados que no recibieron el telegrama porque acordaron su desvinculación, escribano de por medio, a cambio de una mayor indemnización y renunciando a todo reclamo judicial futuro. Estos casos no pueden buscar refugio en el empleo público.

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