30 de agosto 2010 - 00:00

Empresarios en alerta por represalias

Los principales referentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) estuvieron en contacto durante el fin de semana, y seguirán las charlas mañana cuando se reúna el comité ejecutivo de la entidad. Allí, lo mismo que vino sucediendo desde el viernes, los empresarios se relatarán los contactos que mantuvieron con funcionarios.

La razón de los mismos son las posibles consecuencias de la decisión de la entidad fabril respecto de no acompañar al Gobierno en los anuncios sobre Papel Prensa.

Hasta ahora esos llamados telefónicos y cafés compartidos lejos de las miradas públicas no pasaron de meros pedidos de explicaciones y reproches velados; sin embargo, los industriales saben (o al menos aguardan con inquietud) que esta clase de actitudes no son bien toleradas en la Casa Rosada.

De ahí que los empresarios estén haciendo apuestas virtuales sobre cuál será la siguiente compañía que sufra el bloqueo de sus plantas por los camioneros de Hugo y Pablo Moyano, tal como sucedió con Techint.

Quienes más temen el escarmiento por la desobediencia son los empresarios de la construcción: se sabe que este sector depende más que ninguno de las arcas oficiales, y se sospecha que habrá un congelamiento «de facto» de los pagos. La razón: el faltazo decidido por el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Enrique Wagner, uno de los hombres considerados a priori más cercanos al Gobierno.

La reunión de mañana en la UIA también servirá para limar algunas asperezas que quedaron luego de que la junta directiva de la UIA votara «por unanimidad» no concurrir al acto en la Casa Rosada en el que la presidente Cristina de Kirchner presentó el informe sobre Papel Prensa.

Si bien la votación fue «por unanimidad», la realidad es que esa determinación había sido tomada horas antes de la asamblea por las dos líneas internas de la UIA, «Celeste y Blanca» e «Industriales». Eso, pese a que algunas entidades afiliadas habían votado internamente en sentido inverso. Es el caso de ADIMRA (industriales metalúrgicos), que en su consejo directivo aprobó por 14 votos a 2 concurrir a la Rosada; sin embargo, a la hora de votar en la UIA, su representante lo hizo en sentido inverso. Pese a eso, su titular Juan Carlos Lascurain y el textil Jorge Sorabilla eligieron estar en el acto oficial.

Los empresarios del Grupo de los Siete (G-7) tienen previsto volver a almorzar juntos el miércoles de la semana próxima; a ese encuentro -que se realizará en la sede de ADEBA- podrían sumarse dirigentes de entidades que no son miembros del G-7, fundamentalmente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), convertida por el Gobierno en su enemigo principal por el peso que tiene en ella el CEO de Clarín Héctor Magnetto. La idea de este almuerzo ampliado sería repetir la imagen de un empresariado unido.

Según adelantó a este diario un alto dirigente empresarial, que exista o no esa foto dependerá en buena medida de lo que suceda con el Gobierno. Si la relación se tensa y se repiten hechos como los bloqueos a Techint, es casi un hecho que se concrete ese almuerzo ampliado; en cambio, si el Gobierno elige alisar el vínculo con los empresarios, la sensación es que nadie querrá volver a agitar las aguas.

La intención de hacer del 46 Coloquio de IDEA un foro para cuestionar algunas políticas oficiales que tendrá lugar en Mar del Plata entre el 13 y el 15 de octubre también es contingente al momento que atraviese la relación empresarios-Gobierno. Hasta ahora, sin embargo, los únicos oradores de fondo confirmados parecen hacer poco para alentar la participación oficial en este ámbito, al que siempre los Kirchner le fueron esquivos: son los ex presidentes José María Aznar (España) y Tabaré Vázquez (Uruguay), dos de los mandatarios con los que primero Néstor Kirchner y después su esposa peor vínculo mantuvieron.

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