23 de septiembre 2015 - 00:09

Empresas, tras el certificado de "buena conducta"

Empresas, tras el certificado de buena conducta
En tiempos en que las empresas integran la sostenibilidad como un elemento decisivo en la estrategia de sus negocios, es vital la participación de organismos que acrediten la reputación verde. Son, en definitiva, los que verifican que las firmas cumplen con los parámetros principales de respeto al ecosistema: entidades privados y ONG aparecen como actores clave en el otorgamiento del certificado de buena conducta ambiental.

El Global 100, elaborado por la canadiense Corporate Knights, es uno de los rankings privados más respetados a nivel mundial. Tiene en cuenta la utilización de energías renovables, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, los mecanismos para propiciar la reutilización del agua y el reciclado de los residuos. Pero, además, la capacidad de innovación e, incluso, la relación entre los sueldos de sus altos mandos y el fomento que hacen de las políticas sustentables.

Los dos primeros puestos corresponden a empresas de EE.UU., pero los países europeos son los más representados, con cinco firmas destacadas en el top ten. La nómina otorga las demás plazas de privilegio a dos escandinavas y una asiática. En nuestra región, sólo la brasileña Natura (en el puesto 44º) figura en el G-100. Queremos estimular el desarrollo de una economía donde el valor real de los productos y servicios incorpore los impactos en todas sus dimensiones, afirma Erasmo Toledo, vicepresidente de negocios de Natura para Latinoamérica. La certificación nos brinda una gran oportunidad para evolucionar nuestra estrategia, pues creemos que podemos influir en empresas y organizaciones en la construcción conjunta de nuevas soluciones de negocios sustentables, concluye. Para las certificadoras, el interés por las políticas verdes en Sudamérica está en aumento. Incluso para empresas que no son fabricantes, pero que están ligadas a ellos de forma indirecta por la compra de sus productos. Puede tratarse de una compañía de seguros que realiza compras de papeles, sobres, etc. Entonces, para demostrar su responsabilidad empresarial, realiza un acuerdo de compras responsable y participa de un sistema que alienta la conservación de bosques y la biodiversidad, afirma Karina Carreras, representante de Forest Stewardship Council en la Argentina.

FSC es una ONG internacional que aglutina a propietarios forestales, industria, comunidades locales, organizaciones medioambientales, sindicatos y grupos indígenas, para promover un modelo forestal ambientalmente responsable, socialmente beneficioso y económicamente viable. El sello FSC es un bien preciado. En una encuesta, el 80% de las empresas afirmó que los certificados son una garantía que las ayuda en su política de estrategia social, asegura Carreras.

Otro estudio reconocido es el Índice de Desempeño Ambiental (Environmental Performance Index), que elabora la Universidad estadounidense de Yale. Compuesto por una veintena de variables (en Clima y Energía, Hábitat y Biodiversidad, Pesca, Bosques, Agricultura, Recursos Hídricos, Calidad del aire, Impacto sobre la salud y Acceso a recursos sanitarios), el método creado para esta muestra sintetiza las cifras en logaritmos y establece un ranking desde 0 hasta 100, el punto ideal de sostenibilidad.

Según la estadística EPI 2014, las naciones más responsables en términos de sostenibilidad son Suiza, Bélgica (Luxemburgo), Australia, Singapur y la República Checa. La Argentina ocupa el puesto 93 entre 178 países. Los ítems en que destacamos son Agricultura y Calidad del Aire (en uno lideramos y en el otro integramos el top ten). La gran materia pendiente es el cuidado de los bosques, donde estamos en el puesto 130°.

Pero Carreras es optimista. La tendencia va a crecer en la Argentina. Recientemente, una gran empresa en la provincia de Corrientes obtuvo nuestro sello. En sus plantaciones forestales hay áreas naturales con bosques y arroyos. Desde ahora estarán preservadas, anticipa.

El certificado de buena conducta servirá además para ganar -o al menos no perder- mercados. Es que las demandas y exigencias verdes de EE.UU. y Europa irán en aumento. Así, el beneficio se presenta por partida doble: ambiental y económico. Mientras un estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) demostró que las empresas forestales ganan u$s 1,80 extra por cada m3 de madera certificada; otro, presentado por Naciones Unidas, recordó que en los últimos 25 años la tasa de deforestación neta mundial se ha reducido a más de la mitad.

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