La alimenticia Arcor ingresó en un vértigo de malas noticias difíciles de imaginar hace un año atrás. En apenas una semana anunció la suspensión de la producción de alcohol en San Pedro, la de glucosa en Córdoba y -ahora- el cierre de una fábrica de La Campagnola en Mendoza.
Arcor cerró planta de La Campagnola en Mendoza
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Avatares empresarios
Tal como ocurrió con los casos del alcohol (que vende a la industria de perfumes y a la de bebidas espirituosas) y de la glucosa (que provee como endulzante para las gaseosas), Arcor atribuyó a la caída del consumo el levantamiento de la planta mendocina, cuya producción trasladó a San Luis.
“Como es de público conocimiento, la industria frutihortícola no está atravesando un buen momento desde hace varios años, producto de los altos costos, el incremento de las importaciones y la caída del consumo”, precisó en un comunicado.
Según datos de la propia empresa, “La Campagnola elabora anualmente 185.500 toneladas de alimentos, emplea en el período de plena actividad a más de 1300 personas y participa en más de 12 categorías, entre las que se encuentran mermeladas, dulces sólidos, salsas, tomates, conservas vegetales, frutas y pescados”.
El cierre de las plantas impactará en la situación laboral de 125 trabajadores, que deberán optar entre el traslado a 300 kilómetros de distancia o aceptar el 100% de las indemnizaciones.
“Frente a este escenario, la compañía ha decidido ofrecer diversas alternativas a los actuales colaboradores de la base San Martín, entre las que se encuentra el traslado a otras plantas del grupo. Por otra parte, también se darán opciones de continuidad a los productores locales proveedores de materia prima”, añadió la firma en el comunicado.
Además, admite que lo de Mendoza no es un hecho aislado sino que forma parte de un contexto que obligó al grupo de la familia Pagani a “redefinir las operaciones del negocio a nivel industrial, a fin de mantenerlo operativo”.
“Esto ha implicado en los últimos años -agregó- la incorporación de nuevas líneas en algunas de sus plantas y el traslado de equipos entre diversas plantas de la empresa, siempre con el objetivo de recomponer la competitividad y contribuir con la sustentabilidad del negocio”.
Este proceso adquirió rasgos inéditos en Arcor, ya que en 2018 registró pérdidas por segunda vez en su historia, desde que fue fundada en 1951. La primera vez que mostró números en rojo fue en 2002, en medio de la crisis provocada por la salida de la convertibilidad. El antecedente da una idea del impacto que tiene en la compañía la fuerte caída del consumo en la actualidad.
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