En 2012 empleo formal sólo creció un 0,7% (gracias a sector público)
En 2012 se crearon sólo 56.000 puestos de trabajo formales, cifra que supone un crecimiento de apenas el 0,7% anual cuando durante 2011 esa expansión alcanzó el 4,9%. Estos números surgen de la consultora Federico Muñoz, sobre la base de los datos del sistema previsional que tiene en cuenta el INDEC. De esta manera, a fines del año pasado la cantidad de ocupados "en blanco" alcanzó los 7,83 millones de personas.
Sin embargo, si bien el dato de la creación de empleo es preocupante, el desglose de la información lo es aún más: concretamente, el poco empleo creado el año pasado fue responsabilidad exclusiva del sector público, ya que el sector privado destruyó en términos netos 8.000 puestos de trabajo en 2012.
A continuación, los principales puntos del informe de Federico Muñoz y Asociados:
También se registró en 2012 un cambio de tendencia en la dinámica salarial. Hasta el año pasado, el ritmo de aumento del salario medio formal solía superar con creces la inflación. Esta regularidad se quebró hacia fines de 2012, cuando las variaciones anuales de ambas variables convergieron: la remuneración media aumentó el 27,7% frente a una inflación medida por Graciela Bevacqua del 26,7%.
En rigor, aquellos alcanzados por el Impuesto a las Ganancias (sobre los que pesa una presión tributaria creciente por la falta de actualización de los parámetros), el año pasado sufrieron una retracción sensible de su salario real.
Podría inferirse que el deterioro del desempeño del mercado laboral obedecería al estancamiento de la economía de 2012. Sin embargo, hay causas menos circunstanciales y más estructurales que explican esa dinámica.
Según la comparación internacional del Bureau of Labour Statistics de los EE.UU. (datos disponibles hasta 2011), el salario industrial promedio de la Argentina se ha encarecido sensiblemente respecto del de otros potenciales competidores como Brasil, México o Europa del Este, tendencia que seguramente se debe de haber agudizado en 2012, cuando los salarios argentinos crecieron cerca de un 15% en dólares adicional.
Durante gran parte de la era Kirchner, la pujanza del mercado laboral fue un rasgo distintivo de la economía argentina. Pero, precisamente, ese comportamiento tan ponderable del pasado conspira contra la continuidad de la bonanza. El país ha llegado a una situación de virtual pleno empleo y la escasez de mano de obra ociosa más la eficaz acción sindical han empujado los salarios fuertemente al alza.
En consecuencia, la mano de obra argentina volvió a encarecerse en términos relativos, al punto de que la brecha salarial frente a otros países es similar o mayor que en los años de la convertibilidad, sin que -a priori- haya habido un crecimiento de la productividad que justifique semejante evolución. En definitiva, lo que estamos postulando es que el trabajo en la Argentina volvió a ser un factor caro, por lo que es lógico y natural que la demanda de empleo se resienta.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.