4 de agosto 2014 - 00:38

En alerta, Scioli detecta a Macri como riesgo y sale a combatirlo

• Dice que no tiene oposición en Capital y que creció hasta empatar con Massa.
• Ventajas y temor.

Daniel Scioli hizo campaña en un tren, el fuerte de su rival interno Florencio Randazzo, y se enfocó en Mauricio Macri, a quien ve como la amenaza futura del peronismo en las elecciones de 2015. En ese ajedrez, aparecen María Eugenia Vidal, Alberto Pérez y Gustavo Marangoni, del BAPRO.
Daniel Scioli hizo campaña en un tren, el fuerte de su rival interno Florencio Randazzo, y se enfocó en Mauricio Macri, a quien ve como la amenaza futura del peronismo en las elecciones de 2015. En ese ajedrez, aparecen María Eugenia Vidal, Alberto Pérez y Gustavo Marangoni, del BAPRO.
Una dosis de temor y otra de oportunidad. Daniel Scioli detectó la acechanza de Mauricio Macri y se abalanzó contra el presidencial del PRO: llevó su campaña 2015 a la Capital, les puso su voz a los reproches y, para completar la embestida, mandó a una jauría de voceros contra el porteño.

El bonaerense, que hasta que en 2006 Néstor Kirchner lo mudó al tablero de la gobernación hizo política en la Ciudad y despuntaba para pelear la jefatura porteña, aterrizó en la Villa 21-24 para petardear a Macri. "Esto también es Capital Federal", dijo Scioli.

Al rato, Alberto Pérez, el operador top del sciolismo, reforzó la perdigonada. "La Ciudad está sucia y descuidada; sólo hizo el Metrobús, que son unos pocos kilómetros, y creó una Policía raquítica", la Metropolitana, descargó el jefe de Gabinete bonaerense.

Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia y candidato sciolista al sillón que ocupa Macri, y Santiago Montoya, del grupo BAPRO y uno de los que asoma en el ring por la sucesión de Scioli en la provincia, también apuntaron al cacique del PRO.

"Que cumpla primero con los porteños lo que promete al país", dijo Marangoni mientras Montoya dijo que Macri "está nervioso" porque el PRO "no levanta vuelo en la provincia". Días atrás, la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, también eligió como blanco móvil al porteño, al que acusó de "querer volver todo a cero".

La reacción de Scioli, y la posterior avalancha de sciolistas, responde a una serie de factores. Uno de ellos, coyuntural, es que María Eugenia Vidal está en gira permanente por la provincia y no ahorra críticas contra la gestión sciolista. El gobernador, ante eso, se quejó de que Macri parece no tener rivales porteños.

Pérez le puso palabras a ese ítem. "No tiene oposición hace seis años", dijo el funcionario en un planteo que esconde, incluso, una queja al propio kirchnerismo que en el último tiempo votó, más de una vez, en sintonía con el macrismo. Hay, al margen de estas cuestiones de comidilla y enredos, dos cuestiones más de fondo. Veamos:

Scioli detectó, según las encuestas que mira, que Macri empezó a perfilarse como el principal peligro electoral futuro, que creció hasta "empatar" a Sergio Massa y aparece, en el horizonte, como el verdadero peligro para el peronismo sobre todo si sella una alianza con un sector de la UCR. "Está cabeza a cabeza con Massa, en dos meses se pone claramente segundo", avisó Carlos Gianella, uno de los orfebres de la comunicación política de Scioli. Las mediciones que leen en Casa Rosada, sobre todo un sondeo que encargó la Presidente, ubica a Macri a 3 puntos del jefe del Frente Renovador, casi duplicando a las dos ofertas más taquilleras de UNEN, Julio Cobos o Hermes Binner. Macri, según todas las encuestas, creció entre 6 y 10 puntos en lo que va del año y para Scioli eso lo convierte en un problema futuro.

• Ese riesgo tiene, además, un lado B, si se quiere beneficioso porque Scioli se siente más cómodo, y refuerza más su identidad de peronista y oficialista, si antagoniza con Macri que si espadea -algo que evitó hacer hasta ahora- con Massa, que también viene del PJ y tiene, nada lejano, un pasado en el dispositivo K. En ese punto, Scioli se perfila en un mano a mano con Macri porque de ese modo aparece claramente como la continuidad con cambios que es su leitmotiv electoral, mientras Macri es el opositor convencional que confrontó en todos los frentes con el Gobierno, desde YPF hasta el tema buitre.

Pablo Ibáñez

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