3 de septiembre 2014 - 00:00

“En arte como en ciencia no se pueden tener prejuicios”

Fernández Mallo: “Uno de los componentes de mi narrativa, y de otras muchas, es ‘reciclar’ lo que los demás no quieren.   El trabajar con residuos es una de las grandes poéticas contemporáneas”.
Fernández Mallo: “Uno de los componentes de mi narrativa, y de otras muchas, es ‘reciclar’ lo que los demás no quieren. El trabajar con residuos es una de las grandes poéticas contemporáneas”.
Hace 14 años, el licenciado en Ciencias Física Agustín Fernández Mallo sacudió el panorama de la poesía en España con una serie de poemarios donde establecía la idea de la "poesía pospoética" como un nuevo paradigma que realiza conexiones entre poesía y ciencia. Seis años después, vuelve a sacudir el universo cultural de España con la trilogía novelística "Nocilla Dream", "Nocilla Experience" y "Nocilla Lab", considerada "una regeneración de la narrativa en castellano" de notable influencia. El nombre de esa trilogía pasa a definir la Generación Nocilla, Generación Mutante o, má comúnmente, Afterpop, donde están autores destacados como Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta, Vicente Mora o Juan Francisco Ferré, entre otros. La siguiente sacudida es cuando, a pedido de los abogados de María Kodama es retirado su libro "El Hacedor (de Borges), Remake" de las librerías. Ahora Fernández Mallo, nacido en La Coruña pero residente en Palma de Mallorca, acaba de publicar "Limbo" una nueva novela. En su breve visita a Buenos Aires dialogamos con él sobre sus obras.

Periodista: Hace tres años debido a planteos judiciales de María Kodama se tuvo que retirar de las librerías su libro "El hacedor (de Borges), Remake". ¿Qué pasó con el llamado "el incidente Kodama"?

Agustín Fernández Mallo:
Qué se le va a hacer, son cosas que suceden. Es un libro totalmente respetuoso, de homenaje. Estéticamente recibió muy buenas críticas. De algunos cuentos se están haciendo tesis doctorales en universidades de España y de Estados Unidos. Ahí lo bonito fue el movimiento de escritores e intelectuales que salieron en mi defensa, aun muchos que no tienen nada que ver con mi estética ni con mi estilo pero que se daban cuenta de que eso no podía ser. Sobre el tema no puedo ni quiero abundar.

P.: El lector en su novela "Limbo" se ve llevado por cuatro historias que poco a poco se comienzan a entrelazar de un modo insospechado. ¿Cuál fue la idea de partida?

A.F.M.:
En "Limbo", como en todos mis libros, no aparece una idea clara desde el principio. Escribo narrativa como escribo poesía. Y creo que si no fuera por los hilos poéticos que atraviesan mis novelas, mis novelas no valdrían nada. La idea de "Limbo" aparece cuando al escribir veo que los personajes tienen una mirada extrañada respecto al mundo. Una mirada que abre pequeñas oquedades por donde penetran en otra realidad, o realidades que están aquí pero un poco desenfocadas, y nos hacen ver otras caras de las cosas. Cuando ya llevo un tiempo escribiendo me doy cuenta de que están como en un limbo, un limbo activo, dinámico. Y entonces recuerdo que Werner Heisemberg decía que para armar la mecánica cuántica tuvo que pensar "sólo tengo que fijarme en los estados iniciales y finales de las cosas, no lo que pasa en el medio". Y a mí cuando escribo me interesa lo que pasa en el medio, el limbo literario. El comienzo del libro surgió un día que estaba en Guatemala y en la mesa de luz del hotel encuentro un ejemplar del Nuevo Testamento. Lo hojeo, y me doy cuenta de que formalmente tiene una estructura totalmente moderna. Es el primer conjunto intertexto de la vida de una persona. Está hecho a muchas voces. Es una obra colectiva. Lo abras donde lo abras tiene sentido, no es necesario un tratamiento de presentación, nudo, desenlace. Por lo tanto se acerca a la literatura blog o de microcuentos. Ahí me digo: me gustaría un día hacer algo con esta idea tan sencilla y potente. Esa misma noche escribo la parte en que dos músicos, encerrados en un chateau del norte de Francia para escribir su obra definitiva, dicen que los apóstoles parecen internautas primitivos, y eso al final queda en el medio de la novela

P.: Su novela tiene un prólogo sobre el descubrimiento de Heisenberg que revoluciona la ciencia, y entre otras cosas una conferencia que impacta al nazi Mengele, el "Dr. Muerte".

A.F.M.: Luego está un viaje a través de Estados Unidos donde una mujer cuenta cómo fue su secuestro en México D.F., lo que descubrió de su cuerpo, y el que la acompaña va buscando el quimérico Sonido del Fin, que tiene la mitología de que ya lo oyeron los mongoles, y Marco Polo, y que incluso se lo oyó ante de que cayeran las Torres Gemelas. Luego están unos músicos que se aíslan para hacer su disco, pero ven que no pueden, y entonces creen que si lo logran harán el disco definitivo, pero empiezan a pasar cosas raras, y la novela deriva a un ambiente gótico, pero de cotidianeidades, no de fantasmas. Y al final, uno de los músicos cuenta que estuvo en el D.F. con una chica que se prefigura que es la misma que estuvo secuestrada. Luego hay un informe del limbo que ofrece un conjunto de informaciones. Hasta ahí los personajes han contado su historia. Construyen su identidad a través del yo. Al final hago un zoom sobre el planeta Tierra. Es como irme a lo más objetivo y ver todo desde una esfera de informaciones. Lo que las encadena es que hay algo que hace alusión a los personajes. Los personajes eso no lo saben, tampoco el periodista que redacta esa noticia. Me parecía vertiginoso pensar que nuestra identidad no sólo la construimos con el yo sino que también hay una esfera de informaciones que nos rodean, que no sabemos dónde están, que no sabemos qué es, que también configuran nuestra identidad sin que lo sepamos. Es como El Ojo de Dios que se creía hace siglos, y hoy no hay Dios ni nadie a quien apelar. Es el solapamiento de muchas informaciones. Eso da a la novela un punto de contemporaneidad, que alguien sólo nos cuente su vida.

P.: Al mezclar relato, narración cinematográfica, ensayo, poesía, ciencia, ¿cuál es su búsqueda?

A.F.M.:
Hay gente que me pregunta: ¿qué es tu poética?, porque no es realismo mágico, no es realismo objetivista, no es del género fantástico. Diría que es un realismo complejo. Es realista en cuanto está comprometida con la realidad, habla de ella. Pero ya no podemos hablar de la realidad como se lo hacía hace 50 años porque el mundo es complejo. Es hoy una especie de red, y no me refiero a Internet, que es una red pequeñita respecto a la red en que estamos unidos. Para mí el realismo es narrar esas redes, esas conexiones. Lo antiguo y lo contemporáneo, algo muy de momento y la alta filosofía se mezclan, y esa amalgama que puede parecer por momentos un collage es una red perfectamente coherente. Ese realismo complejo puede dar novelas que como todo arte expliquen la realidad, creen realidad o hagan de espejo de ella.

P.: ¿Por qué con su trilogía de novelas "Nocilla" usted dio nombre a una nueva generación de escritores en España?

A.F.M.:
Todo surge con la novela "Nocilla Dream", que publiqué en 2006 en España y fue un boom absoluto, tanto para crítica como para público. Se dijo que era una nueva forma de narrar, pero que no era algo pasajero, el comienzo de una moda. Se habló de la potencia narrativa. El primer sorprendido fui yo. A mí no me conocía nadie. La prensa cultural española decidió colocar bajo la denominación de Generación Nocilla a lo que yo hacía y lo que venían haciendo otros narradores que llevaban más tiempo escribiendo novelas. A los que nos metieron bajo ese paraguas nunca nos reunimos para nada. Más que una generación hubo una corriente que buscó narrar la contemporaneidad sin tener el prejuicio del canon. Antes estaban las novelas de alta cultura, las populares, las eruditas y las cinematográficas, todo estaba compartimentado, este grupo de escritores conecta la alta cultura con lo popular, hace una lectura transversal de lo que se tiene alrededor. En ese sentido yo he trabajado en red sin tener prejuicios, y acaso eso se debe a mi formación como físico, y en la ciencia lo que no se pueden tener son prejuicios. Nos educan para no tenerlo, o para tener los menos posibles. Uno se pregunta: ¿por qué esto tiene que ser así?, por más banal que sea. Frente a la realidad compleja importa no dejar de interrogar a la realidad.

P.: En "Limbo" aparecen fotos, cuadros, teorías científicas, ecuaciones matemáticas, relaciones entre música clásica y música pop. ¿Cuáles han sido sus influencias literarias?

A.F.M.:
Es una amalgama de muchos líneas, desde mis estudios, los viajes y las cosas que están en el ambiente a Borges y Cortázar. El centroeuropeo Thomas Bernhard me ha influenciado muchísimo. El español Juan Benet. El francés Georges Perec. Después me dejo llevar por los flujos analógicos de la poesía, que nunca son silogísticos, aunque a veces están disfrazados de razonamientos. Si hago relaciones entre la poesía y la ciencia es para sacar de quicio ambas cosas, o en casos para mostrar la poética que hay en la ciencia. Son formas de investigar la realidad, y de crear realidad.

P.: ¿Ahora, además de estar en gira literaria, está proyectando un video, ideando un tema musical, planeando una nueva novela?

A.F.M.:
El creador hoy en día tiene en su mano herramientas para poder hacer esas cosas sin salir de su casa. Lo bueno para mí que tienen las tecnologías contemporáneas es que dan un nivel de autonomía bastante importante. Yo me considero fundamentalmente escritor, y el resto son derivaciones, inquietudes. A mi blog lo considero un laboratorio. Y ahí pongo cosas de video que hago, enlaces a libros que he hecho, poemas. Ahora estoy con un libro de poemas, dos novelas, y un ensayo sobre cómo es la creación hoy en base a residuos materiales o simbólicos, y cómo uno de los componentes de mi narrativa, y de otras muchas, es "reciclar" lo que los demás no quieren, como con los restos del pop o de la alta cultura se puede hacer obra. Por ejemplo una novela de la alta cultura no se fijaría en un mapa de Google Map, un fotograma de un spot publicitario, una nota sobre Mengele en una vieja revista "Vogue" sería algo a descartar, en mi novela yo lo reciclo, lo uso para enriquecer la trama. El trabajar con residuos es una de las grandes poéticas contemporáneas.

Entrevista de Máximo Soto

Dejá tu comentario