13 de julio 2016 - 00:14

En Brasil apuestan a un real más fuerte (alivio para UIA)

El dólar cayó ayer 0,33% en Brasil y cerró por debajo de los 3,3 reales. Lejos quedó de los 4 reales de principios de año. Pero lo más alentador, para la política cambiaria del Gobierno argentino y los temores de la UIA, es que en el vecino país los expertos pronostican que, por los próximos meses, seguirá en baja. Es así que los principales analistas escuchados por el banco central brasileño ya reajustaron sus estimaciones para lo que resta del año en más del 10%.

En la apreciación que experimentó la divisa brasileña en los últimos meses (más de 17% en el año y casi 3% en julio) jugaron varios factores externos y domésticos como la cautela de la Fed que provocó la depreciación del dólar, la mejora de los precios de las materias primas agrícolas, un mayor superávit comercial y la nueva orientación de la política económica del Gobierno de Temer. Todo esto dio lugar a un fuerte ajuste de la posición comprada en dólares en derivados (en dólar futuro, futuro de DDI y Swap Cambiario) por parte de inversores extranjeros como de fondos brasileños. De más de 664.000 millones de reales a comienzos de año la exposición de fondos de inversión en derivados (que apuestan al dólar) bajaron a menos de 105.000 millones a fin de junio pasado (mientras que los extranjeros pasaron de más de 600.000 millones a menos de 420.000 millones. Si bien esto no determina el tipo de cambio, si potencia la tendencia definida por los fundamentals macro. En 2015 estas posiciones potenciaron los movimientos de depreciación del real y ahora están operando en sentido inverso. Además, según datos del Banco Central la posición cambiaria -vendida- de los bancos pasó de unos u$s18.000 millones a casi 31.000 millones.

El principal factor que permite inferir la fortaleza del real es la mudanza en el sesgo de la política económica plasmado en un contundente plan de estabilización del ratio deuda/PBI a largo plazo; metas fiscales más agresivas; una reforma previsional y privatizaciones. El paquete refuerza la expectativa de un sendero de equilibrio fiscal en el largo plazo, mejores perspectivas de crecimiento y de solvencia. En función de esto los expertos incluso proyectan un tipo de cambio más apreciado en los próximos meses, de la mano del mayor ingreso de capitales externo, pero considerando que el resto de los factores mantendrán la tónica favorable. Es así como los principales economistas, que apuestan a las fuerzas de la apreciación cambiaria, revisaron sus pronósticos pasando de un tipo de cambio a fin de año de más de 3,65 reales a uno por debajo de 3,20. Incluso en el corto plazo algunos creen que el dólar puede operar por debajo de los 3,20 reales.

En tal sentido varios destacan la señal de cómo el real reaccionó a la depreciación del dólar, a la suba de las commodities y a la moderación del riesgo fiscal y político, que se tradujo en una caída significativa de los CDS a 5 años de la deuda brasileña (seguros de default).

Los riesgos de este escenario, benévolo para la competitividad argentina, es de una reversión del contexto fiscal o político interno (nuevos escándalos, pérdida de gobernabilidad de Temer, o viraje en las metas económicas, por ejemplo). Dado que desde el flanco externo se contempla una eventual desaceleración más intensa de la economía china e incluso global, que afecte los precios de las commodities y perjudique los términos de intercambio, y el efecto "brexit" ya fue digerido por el accionar de los bancos centrales y sobre todo de la Fed.

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