Tal como se dieron las cosas, como Buenos Aires reposaba, la rueda de reapertura del Merval podría mostrar congestionamientos serios. Y una auspiciosa «crisis de oferta» -falta de papeles a niveles anteriores- como para que nuestro mercado intente ponerse al día, sin dejar pasar lo que sucedió cuando no participó.
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En Wall Street ya se hizo más notorio que los operadores tratan de darle mayor valor agregado a cualquier novedad con visos de positiva, que a lo que se sigue acumulando en contrario. Y así como festejaron la llegada de un balance bancario con mejores números, no dieron mayor importancia a la quiebra de una entidad de Colorado, que poseía 2.000 millones en activos. De esto se vio un jueves con suba de más del 3%, con la onda expansiva corriendo hacia todas partes.
Y las acciones argentinas, cotizantes en el ámbito de Nueva York, recogieron el estímulo con francas trepadas de varios puntos porcentuales (Tenaris, Galicia) mientras aquí no se operaba.De no mediar nada malo en el camino, hoy todo apunta a que resultará una apertura a toda orquesta y con saltos de cotizaciones que pueden hacer las delicias de las terminales (a falta de aquellas «plazas» vivas, gloriosas).
Después, el desarrollo de la rueda dirá qué sucede, siempre pendientes de lo que emane del Dow Jones y sus amigos. Una jornada que merece ser seguida de cerca, por todo lo que la precede en cuanto a expectativas favorables. Y no es cosa de todos los días, ver situación alineada hacia lo fructífero.
No puede esperarse mucho del volumen, tan adelgazado como viene, pero solamente con un flanco vendedor que restrinja posiciones: la sequedad del mercado hará el resto. La Bolsa, con el tenedor.
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