15 de junio 2011 - 00:00

En campaña, republicanos hacen foco en el desempleo

De izquierda a derecha, Rick Santorum, exsenador por Pennsylvania; Michele Bachmann, legisladora; Newt Gingrich, exjefe de la bancada republicana en la era Clinton; Mitt Romney, exgobernador de Massachusetts; Ron Paul, legislador por Texas; Tim Pawlenty, exgobernador de Minnesota, y el emprendedor Herman Cain participaron del primer debate de precandidatos republicanos.
De izquierda a derecha, Rick Santorum, exsenador por Pennsylvania; Michele Bachmann, legisladora; Newt Gingrich, exjefe de la bancada republicana en la era Clinton; Mitt Romney, exgobernador de Massachusetts; Ron Paul, legislador por Texas; Tim Pawlenty, exgobernador de Minnesota, y el emprendedor Herman Cain participaron del primer debate de precandidatos republicanos.
Washington - Si el presidente Barack Obama pretende convencer a los estadounidenses de que él puede enderezar la maltrecha economía y que merece otros cuatro años de Gobierno, necesita encontrar -y rápidamente- un plan convincente para generar empleos.

Recientes datos económicos decepcionantes generaron temores de una recaída en recesión, particularmente ante una tasa de desempleo más débil que lo esperado en mayo, del 9,1%.

Y con sondeos que muestran que los votantes están profundamente preocupados, los republicanos que buscan la nominación partidista para oponerse a Obama en 2012 han estado presionando al inquilino de la Casa Blanca sobre el tema.

«La presión para que presente algo es cada vez más fuerte, porque las cifras de los últimos dos meses no han sido buenas», afirmó Jeremy Mayer, un profesor asociado en la Escuela de Política Pública de la Universidad George Mason.

La mayoría de los sondeos mostró que Obama derrotaría a cualquiera de los actuales contendores republicanos por la Casa Blanca el próximo año, pero se está recortando su ventaja.

Un sondeo de Ipsos de este mes mostró que el 60% de los estadounidenses piensa que el país está en el camino equivocado, en medio de altos precios del combustible, un desempleo persistentemente alto y un débil mercado de vivienda.

«Pese a su retórica o la de su equipo, el electorado -si los diferentes sondeos son un indicio- dio claras señales de que quiere acciones específicas y definitivas, no simplistas, y definitivamente no una respuesta de yo comparto tu dolor ante lo que parece ser una incesante corriente de noticias económicas negativas», afirmó Gerald Shuster, un experto en comunicaciones políticas en la Universidad de Pittsburgh.

Los candidatos republicanos atacaron a Obama y lo resaltaron como un fracaso en la economía durante el primer gran debate que sostuvieron el lunes en torno a las nominaciones a 2012.

Analistas dijeron que el exgobernador Mitt Rommey, visto como el principal aspirante hasta ahora, tuvo particularmente una buena noche.

Y ciertamente los votantes verán más de esto a menos que las cosas mejoren. «Mi perspectiva es que si se mantiene el ritmo actual, uno verá salir un mensaje del eventual nominado republicano que básicamente diga, si no pude arreglar la economía en cuatro años, entonces deberían despedirme», dijo Matt McDonald, del Hamilton Place Strategies, una firma asesora de política y comunicaciones republicanas.

«Y, francamente, la respuesta que el Gobierno necesita tener es una mejor economía. Sencillamente es muy difícil. La estrategia de comunicaciones puede culparse de muchas cosas, pero algunas veces las noticias son demasiado malas», dijo.

Ningún presidente de Estados Unidos fue reelegido con una tasa de desempleo superior al 7,2% desde la Segunda Guerra Mundial.

A medida que el Gobierno lucha por presentar un mensaje económico, se ha distanciado de culpar al predecesor republicano de Obama, George W. Bush, una estrategia que no logró convencer a los estadounidenses, que ven a la Casa Blanca como centro de liderazgo para el mayor desafío que enfrenta el país.

Mayer sugirió que la mejor estrategia de Obama podría ser separarse del Congreso y trabajar directamente con los gobernadores de los estados, muchos de ellos republicanos, en un plan de estímulo que apunte a los gobiernos estatales, en vista de los intensos recortes presupuestarios y despidos a nivel local.

«Las cifras que salen de las capitales estatales se ven bastante horribles», dijo. «Son pérdidas de empleos muy significativas, pero si uno puede salvar algunos de esos empleos, eso podría dejar algunos resultados positivos para Obama», afirmó.

Agencia Reuters

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