La última rueda global contuvo los mismos ingredientes que vienen distinguiendo a los mercados de riesgo: una sarta de menudencias, utilizadas como motivos válidos, con tal de dar una ilusión de mejora. Y es así como los europeos repuntaron con porcentuales notorios, mientras caen ratios de la región que solamente hablan de desocupación, salvatajes, junto con medidas que están en el «podrían». En la última fecha, se subieron a Wall Street, que volvió a tratar de «traducir» mensajes ambiguos de Bernanke, como para que el Dow Jones también resolviera la rueda de remate de agosto con saldo positivo del 0,69%. No pudo el Bovespa plegarse a ello, quedando con un 0,22% en descenso, menos todavía el Merval: decayendo un 0,64% y para fijar la cifra final del índice en los 2.408 puntos. Desarrollo acorde con lo visto en la semana, con la diferencia de tener más especies a favor -41- que con signo contrario, de 28 papeles. Y todo dentro de ritmo de negocios que reiteró marcas previas, pobres, pero más presentables, de $ 27 millones de efectivo. Curiosamente, hubo sólo dos líderes con alzas -del 0,4% el Francés y el 1,77% en Tenaris- con las diez restantes con desmejoras (y varias de ellas arriba del 1% de pérdida), por lo que ver un retroceso de solamente el 0,65% resultó todo un «hallazgo». La mayoría del panel principal tuvo vocación de mayor negativo, al parecer: la actuación de Tenaris lo ponderó (y amortiguó el desnivel).
La semana: el Merval debió resignar el 2,3% de su cuenta, el 2,22% el Bovespa, con el Dow Jones en sólo el 0,51%. A partir de esto, agosto dejó a nuestro indicador en la cornisa, con apenas el 0,33% de mejora. Ingresamos a septiembre, dentro del mismo clima global. La Bolsa se persigna...
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