A nueve días de que caiga su mandato al frente de La Bancaria, Juan José Zanola convocó para el próximo jueves, 8 de octubre, a elecciones en el gremio. Lo hizo sin mediar una orden de la Justicia que, 10 días atrás, suspendió la votación por encontrar «irregularidades» en los padrones.
Anteayer, Zanola reunió a la cúpula del sindicato para fijar la fecha. Lo hizo movido por un dato: el 10 vence su mandato y si para entonces no hay nuevas autoridades, La Bancaria podría ser intervenida o quedar, como dicta su reglamento, en manos de una comisión de transición.
El riesgo de perder el control del gremio lo llevó, ayer, a transitar el precipicio: afirmó que su sector está dispuesto «a resistir una intervención», para lo cual, anticipó, los adherentes del zanolismo tomarán «todas las sedes de la Asociación Bancaria».
«No es una posición de patotero, es la de una organización que quiere tener comicios libres», argumentó el dirigente su amenaza. Y atribuyó, además, a sus opositores, que conformaron la lista 9, con Raúl Fontana como candidato, pretender la intervención del gremio.
Se enlazan, en ese punto, diversos episodios.
El 22 de setiembre, la jueza laboral Liliana Tarbuch dispuso suspender la elección, al determinar que los padrones presentaban irregularidades, pero en simultáneo dispuso que los mandatos vigentes, que vencen el 10 de octubre, se prorrogarían hasta el 26 de febrero próximo para permitir un período de normalización. En ese sentido, ordenó corregir los padrones porque, juzgó, tal como están no garantizan «la transparencia del acto comicial». La medida fue sorpresiva porque se concretó 24 horas antes de la votación.
El zanolismo, a la ofensiva, criticó esa medida -aprovecharon para cuestionar a Tarbuch y a Oyarbide, a quien atribuyeron formar parte de una campaña contra el secretario general-, pero, en simultáneo, accionó para hacer su descargo ante la magistrada. Usó como argumento que las «diferencias detectadas en los padrones» -la jueza cotejó dos- respondían a un corrimiento en los listados. Pidió, en tanto, que se tomen como válidos esos padrones para realizar la elección de autoridades.
La oposición -que hoy se reunirá en un hotel de Capital para disponer qué hará en caso de que se confirmen las elecciones del 8 de octubre- apeló la medida referida a extender los mandatos con el fundamento de que ni la carta orgánica de La Bancaria ni la Ley de Asociaciones Sindicales contemplan esa posibilidad y pidió recurrir al artículo 79º del reglamento interno del gremio que estipula que en caso de acefalía, la conducción quedará en manos de un cuerpo colegiado integrado por quince seccionales.
Las distintas alternativas presentadas esperan una resolución de la Justicia mientras, en el terreno político, se producen sacudones y realineamientos. Uno de ellos atribuye el apuro de Zanola por convocar, de urgencia, a elecciones para el 8 de octubre al hecho de que comenzó a perder el respaldo del Gobierno que, hasta ahora, por varias vías le trasmitió su acompañamiento. Es más: un funcionario de primera línea le dijo a este diario que confiaban en un triunfo de Zanola en la elección mientras les atribuían a los opositores vínculos con Luis Barrionuevo. Un rareza: otros los relacionan con la CTA.
Pero irrumpió, además, otro elemento según el cual, desde el zanolismo se comenzaron a explorar otras alternativas de solución a la crisis que no incluyan la reelección del histórico dirigente. Por ejemplo, la posibilidad de que Sergio Palazzo, titular de La Bancaria en Mendoza, radical y reconocido cobista, se instale como «solución magistral» a la crisis al ser proclamado candidato a secretario general.
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