• NUEVAS SEÑALES DE YING-YANG POLÍTICO CON LOS MANDATARIOS DE LA OPOSICIÓN Hubo firma de convenios por asistencia financiera para Chaco y Santa Cruz, y aval a Entre Ríos para crédito BID por u$s25 millones.
Estrategia. Alejandro Caldarelli, nexo entre Nación y provincias, cerró acuerdos de asistencia financiera frente a la necesidad del Gobierno de contener y suavizar el malestar del PJ.
El delicado escenario en el que quedó atrapado el Gobierno en las últimas semanas forzó, además, la necesidad de tejer una relación de equilibrio todavía más delicada con los gobernadores del peronismo de diálogo fluido con la Rosada.
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Ese ying-yang al que Mauricio Macri se sometió apenas llegó a la Presidencia tuvo un nuevo capítulo en el almuerzo que mantuvo ayer con un puñado de ellos (ver página 6) para amortiguar y encorsetar una reacción de las provincias al acuerdo con el FMI y, sobre todo, al recorte anunciado de $30 mil millones para obras públicas.
Puerta mediante, Alejandro Caldarelli, uno de los funcionarios nexo con las provincias, esperó al gobernador de Chaco, Domingo Peppo, para firmar un convenio de asistencia financiera por 350 millones de pesos. "Esto nos permitirá cumplir con las obligaciones y esperar más previsibilidad en el mercado", explicó el mandatario, uno de los primeros -junto con el socialista de Santa Fe Miguel Lifschitz-, en salir públicamente a cuestionar el regreso a las gestiones con el FMI para obtener una línea de crédito "stand by".
Chaco, como Entre Ríos, cuyo gobernador Gustavo Bordet también participó ayer del almuerzo y se reunió antes con Caldarelli para agilizar el acceso a un crédito BID por 25 millones de dólares, decidió suspender el lunes el plan de emisión de deuda previsto para los próximos meses, a la luz de la turbulencia financiera por la escalada del dólar. El Gobierno de Peppo planeaba colocar 4.200 millones de pesos y el entrerriano otros 3.500 millones, todos en mayor o menor medida destinados a hacer frente a las urgencias de caja.
Debió ceder además el Gobierno, a regañadientes, un auxilio también para Santa Cruz. Endemoniada por una insoluble crisis política y económica fruto del legado K, la provincia recibió el pago del 8 por ciento correspondiente al aumento acordado con los docentes en 2017. El ministro de Economía del Gobierno de Alicia Kirchner, Ignacio Perincioli, tramitó el convenio.
También hubo señales de tensión ayer en Buenos Aires entre el cordobés Juan Schiaretti y el Presidente. El gobernador fue, junto con el salteño Juan Manuel Urtubey, uno de mandatarios que abrió un doble juego frente al debate por las tarifas en el Congreso. Cuestionó públicamente la potestad del Parlamento para modificar las tarifas, pero dio libertad de acción a sus legisladores para votar la iniciativa. Casi, en rigor, como respuesta a la dura embestida judicial que iniciaron hace una semana los intendentes cordobeses de Cambiemos por el reparto de la coparticipación.
El mano a mano de los gobernadores peronistas con Macri surgió a instancias de las propias provincias, preocupadas por el impacto de la crisis macro en sus distritos y ansiosas de hacer ellas también un "recuento de daños" como el que hicieron en las primeras horas de la tempestad los gobernadores aliados de Cambiemos, el lunes en la Casa Rosada.
El movimiento de la política obligó ayer, una vez más, a reeditar el relato idílico del principal concepto del equilibrio taoísta donde las fuerzas se repelen, pero al mismo tiempo se necesitan.
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