23 de febrero 2017 - 00:00

En plena crisis por el “Lava Jato”, Temer logró que un aliado sea juez de la Corte

El presidente, nombrado en las delaciones de Odebrecht, cosechó una victoria estratégica con la designación de Alexandre de Moraes, que quedó en manos de senadores también sospechados de corrupción. El nuevo magistrado prometió, no obstante, “actuar con imparcialidad”.

TRIUNFO. Con el nombramiento de De Moraes en el Supremo Tribunal Federal, el Gobierno continúa su blindaje ante las causas por corrupción.
TRIUNFO. Con el nombramiento de De Moraes en el Supremo Tribunal Federal, el Gobierno continúa su blindaje ante las causas por corrupción.
Brasilia - Alexandre de Moraes, amigo del presidente brasileño Michel Temer, fue elegido ayer en el plenario del Senado como juez del Supremo Tribunal Federal (STF), en una decisión polémica del mandatario ya que el ahora exministro de Justicia deberá analizar nada menos que a sus colegas de gabinete en el escándalo de corrupción "Lava Jato".

La candidatura del ministro al máximo tribunal de Brasil para ocupar la vacante que abrió la muerte de Teori Zavascki en un accidente aéreo ocurrido en enero pasado fue propuesta por Temer por imperativos constitucionales y aprobada ayer en el pleno de la Cámara alta, por una aplastante diferencia de 55 votos frente a 13 en contra.

Aunque ayer sólo asistieron 68 senadores, entre los 81 miembros del pleno al menos 44 son sospechosos o investigados por supuesta corrupción, en muchos casos asociada directamente a la trama en Petrobras, que cuando se trata de políticos aforados tramita en el STF.

La amplia victoria de De Moraes fue resultado del apoyo que recibió de dos grandes bancadas en el Senado, la del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la fuerza de Temer, y la perteneciente al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB).

El mandatario y el titular del Senado, Eunicio Oliveira, son altos dirigentes del PMDB, y ambos fueron citados por los ejecutivos de la constructora Odebrecht, procesados en la causa "Lava Jato", sobre una telaraña de sobornos y contratos amañados.

Otro de los denunciados en esa red delictiva es el excandidato presidencial y senador Aécio Neves, titular del PSDB, de quien De Moraes fue abogado.

El ingreso de este polémico jurista de 48 años a la corte suprema motivó cruces con legisladores de la oposición y despertó suspicacias, en la antesala de lo que se espera sea una nueva ola de acusaciones por el escándalo de corrupción en la petrolera estatal, que se extiende por tres continentes.

"Está aprobada la designación de Alexandre de Moraes al STF", dijo el senador Oliveira, tras leer el resultado de la votación.

El martes, De Moraes respondió cuestionamientos en la comisión de Constitución y Justicia del Senado durante más de once horas, enfocadas en su filiación con el partido de centroderecha PSDB y sobre su imparcialidad cuando deba juzgar los multimillonarios desvíos de Petrobras a la política, que salpican a varios integrantes del Gobierno del que formó parte. "Actuaré con absoluta independencia, absoluta imparcialidad", dijo.

El presidente, los ministros y todos los parlamentarios tienen condición de aforados, por lo que sólo pueden ser juzgados por el Supremo, que en Brasil es tradicionalmente más lento y burocrático que la justicia ordinaria.

Si bien reemplazará a Zavascki, que tramitaba los casos de políticos con fuero privilegiado de la operación "Lava Jato", el exministro de Justicia no se hará cargo de esos expedientes, que por sorteo quedaron en manos del juez Edson Fachin.

Tanto Temer como De Moraes han repetido hasta el hartazgo que la investigación judicial es "intocable" y garantizaron que el Gobierno no interferirá de modo alguno en la justicia.

Sin embargo, en el PMDB, surgieron polémicas propuestas que, para muchos parlamentarios de la oposición, apuntan en sentido contrario.

La última de ellas, aunque retirada unas horas después de ser presentada por el presidente del PMDB, Romero Jucá, proponía impedir que los jefes de ambas Cámaras legislativas sean juzgados, mientras estén en el ejercicio de sus cargos, por delitos cometidos antes de asumir esos mandatos.

El presidente de Diputados, Rodrigo Maia, del partido Demócrata (DEM) y de la mayoritaria base oficialista, es investigado por supuestas maniobras para favorecer a empresas constructoras a cambio de abultados sobornos.

En el caso de Oliveira se asegura que fue citado como beneficiario de las corruptelas en testimonios dados a la justicia 77 exdirectivos del grupo Odebrecht.

Agencias EFE, AFP, ANSA, DPA y Reuters

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