6 de octubre 2010 - 00:00

En una moto japonesa

En una moto japonesa
... Y si no aparece nada de donde tomarse en el ámbito de Wall Street. Y si existen preocupaciones diversas en lo que hace al escenario europeo, bueno es subirse a una «moto japonesa» y a cierta información, de allí proveniente. La decisión de no promover costo del dinero que pueda inducir a una deflación resultó expandida y celebrada en los demás mercados. Queda al lector determinar lo serio, o lo rebuscado, de esto: pero quedó como estandarte de una segunda rueda semanal que pudo levantar la mala imagen aportada por el lunes. A todos les tocó algo en el trencito alcista, a partir de un Dow con un 1,80% de repunte. Que replicó en índices europeos con signos favorables, llegando a San Pablo para rendir un módico 1,10%.

En lo más austral, el desarrollo del Merval supo ubicarse nuevamente entre los más entusiastas. Después del mínimo de 2.630 puntos, se tocó un máximo de 2.677 unidades. Finalmente, corrección suave para un cierre que quedó en 2.666 puntos, con aumento porcentual rayano en el 1,6%. Diferencias de 62 alzas, por solamente 23 bajas. Probablemente, según nuestra visión, el dato más importante haya pasado por una dilatación de montos negociados. Y a la inversa del lunes, cuando hubo contracción en función de la rebaja en los precios. En las dos ruedas realizadas se dio una conjunción apropiada entre las dos variables que mueven a un mercado: cotizaciones y volumen de órdenes, en la misma dirección.

Súbito cambio de panorama, cuando era previsible que se tuviera que asumir otra «toma de utilidad» a raíz del gran saldo de septiembre. Sorpresa en el repunte, más por el motivo. La Bolsa, fascinada.

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